César Barros

César Barros

Opinión

¿Fachos?

EFE

Un amigo y su señora estaban haciendo la fila para un espectáculo. Detrás de ellos habían algunas -aparentemente- representantes del tema género (no me refiero a la tela), lo cual se hizo patente unos instantes después. La señora le preguntó a su marido si es que se habían equivocado de espectáculo. Pero él respondió: “No, estás equivocada, éste sí es el espectáculo”. Tras este diálogo, varias mujeres lo empezaron a increpar: “Cómo se te ocurre contradecir a una mujer, facho”, le dijeron, además de otras ofensas e insultos. A lo que él respondió: “Tranquilas, es mi señora”. Y ahí estalló el Krakatoa. “Compañeres” y “amigues” se le fueron encima. Facho fue lo menos que dijeron. Antes de ser agredidos, mis amigos se retiraron del lugar.

Ahora, un diputado del PC dice que Sebastián Piñera le recuerda al general Pinochet. Injusto para quien voto “No” en cuanto plebiscito hubo, ayudó a la campaña del “No” y estuvo en primera línea junto al expresidente Frei Montalva en el Caupolicán, lo cual le valió la ira de la DINA, que lo involucró en el famoso “piñeragate”.

Y lo malo, es el lenguaje que se usa por la izquierda: feministas, anti AFP, animalistas y otros, para tratar a quienes discrepan de ellos en temas 100% opinables. Si uno opina que las AFP no tienen la culpa de las malas pensiones (la culpa obviamente es que la cotización es insuficiente, y las “lagunas” muchas), te dicen facho; que si alguien está en contra del aborto libre (los científicos aún no se ponen de acuerdo en qué instante exacto hay vida), también le dicen facho; que si el sistema económico de mercado es bueno (pocos lo dudan): facho.

Y qué lejos del fascismo se encuentra la derecha chilena. No hay líderes carismáticos. Ni fuerzas de choque. Ni economía dirigista. Para qué decir de carreras armamentistas. Cosas que sí se ven en el socialismo del siglo XXI (Cristina, Maduro, Lula y Correa). Y tratar de fascista sin más a quien piensa distinto, o acusarlo de pinochetista sin más, es fascismo puro; odio al contrincante.

Descalificación, caricaturización e insultos: fórmula usada por Goebbels, Mussolini y, cómo no, por Stalin, Fidel, Chávez y Maduro. Y en Chile, por el feminismo extremo, por los líderes de “No + AFPs”, y por diputados del PC (alguno de los cuales trató a los votantes populares de Chile Vamos como “fachos pobres”).

Marx se estaría riendo. Es tiempo de moderar los lenguajes. En el pasado aquello de “momio ladrón, al paredón, y las momias al colchón” llevó después a eso de “anti patriotas” y “malos chilenos”, “humanoides fuera del género humano” y otras lindezas. No caigamos en lo mismo. Las palabras pueden ser la magia de la comunicación y del progreso. Pero, también, puñal que hiere y que mata.

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