Opinión

Un impuesto regresivo, no correctivo


SEÑOR DIRECTOR
Respecto a la nota publicada en Pulso el día 10 de julio sobre los efectos de la Reforma Tributaria de 2014 que aumentó el impuesto a los alcoholes -desde un 15% a un 20,5% en el caso de la cerveza y el vino, y de 27% a 31,5% en el caso de los destilados-, es necesario precisar que no se logró el objetivo declarado de desincentivar el consumo de algunos grupos de la población. Transcurridos cuatro años, la evidencia indica que dicha alza no tuvo el impacto esperado originalmente pues el consumo se ha mantenido estable desde entonces así como a lo largo de la última década, de acuerdo a datos de la OCDE y la OMS.
Un cambio de hábito en los consumidores no se soluciona con tributos, que lejos de ser correctivos, tienen un carácter regresivo, ya que se transfieren íntegramente al precio de los productos y afectan directamente a los sectores más vulnerables del país, pues alrededor del 87% del consumo de cervezas, vinos y licores corresponde a los grupos socioeconómicos C2, C3, D y E, que en su gran mayoría consumen el alcohol de manera responsable.
Con esto queda de manifiesto que los impuestos al alcohol solo sirven para recaudar y de manera regresiva. El camino para promover buenos hábitos de consumo es la promoción de una cultura de Consumo Responsable de Alcohol, una tarea que compete a las autoridades, a las empresas, a las familias y a los propios consumidores, en la que nuestra compañía ha estado siempre comprometida como parte de su visión del negocio.

Patricio Jottar N.
Gerente General CCU S.A.

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