Impuestos en cuarentena

Netflix



Por Antonio Guzmán, socio de Bruzzone & González Abogados / Profesor Magister en Tributación Universidad Andrés Bello

Como hemos visto en las noticias, el gobierno ha presentado una serie de medidas que buscan alivianar la carga financiera y tributaria de las empresas, y asegurar, en cierta medida, la remuneración de los trabajadores.

Para ello, se ha postergado el pago de IVA, del impuesto a la renta, se han suspendidos los pagos provisionales mensuales, entre otras medidas que benefician al empresariado. Sin embargo, para aquellos contribuyentes de carne y hueso, las medidas fiscales han sido exiguas.

Así, nosotros, las personas naturales, compartimos en familia y comenzamos cada día con un sin número de dudas: ¿se logrará aplanar la curva de contagios?, ¿decretarán cuarentena total en mi comuna?, ¿habrán suficiente bienes para abastecerse?, ¿podré pagar los alimentos y medicamentos que necesita mi familia?

Muchas preguntas que solo demuestran que el futuro no es más que incierto, pero, ¿es realmente todo incierto?

Mientras las medidas de distanciamiento social, tan necesarias sin duda, merman una economía ya golpeada por el movimiento social del 18 de octubre, nosotros seguimos pagando un impuesto silencioso en cada compra de supermercado, farmacia, en las cuentas de luz, agua, gas e internet, o al cargar combustibles, etc, ya que sin importar la incertidumbre, de los impuestos no se escapa.

La reducción y/o eliminación de este impuesto silencioso (IVA) podría servir como un modo de ayudar directamente al flujo de caja de las familias chilenas. Sin embargo, como este tributo se basa en una cadena de créditos y débito, su eliminación, dirán muchos, es altamente complejo y no siempre resulta en una reducción efectiva de precios para el consumidor, es decir, para nosotros.

Entendiendo este argumento, que solo confirma aún más la inevitabilidad de los impuestos, se puede compartir la dificultad de modificar dicho tributo. A pesar de eso, parece que el gobierno ha olvidado que a mediados de este año comenzaremos a pagar IVA en servicios que, en período de cuarentena, se han vuelto de primera necesidad, y por los cuales antes no pagábamos.

Pues sí, con el impuesto a las plataformas digitales que fue aprobado en febrero de este año, las cuentas de Netflix, HBO GO, Amazon Prime, etc. subirán hasta un 19%, pero también aquellas aplicaciones por las cuales pedimos comida preparada, encargamos el pedido de supermercado o farmacias, incrementarán, en el mayor de los casos, sus precios.

Considerando que estas aplicaciones se han vuelto fundamentales, no solo para quienes compramos a través de ellos, sino que también para que las tiendas puedan seguir operando y sobreviviendo sin cerrar, y para los transportistas que pueden acceder a recursos y trabajo en un periodo de escasez, parece un contrasentido comenzar a aplicar un impuesto que terminará incrementando el costo de los bienes y por lo tanto disminuyendo el consumo de los mismos.

Acá, el gobierno tiene una oportunidad única para no dañar el consumo online en un periodo que es tan importante que nos quedemos en nuestros hogares; y, de paso, también no cargar aún más a muchas pymes que han encontrado un canal de ventas en estas aplicaciones; o, si ello no es en sí suficiente, no mermar más los ingresos de trabajadores que en busca oportunidades, dada la mala situación del mercado laboral, se embarcan en prestar los servicios de despacho a través de estas aplicaciones.

Para aprovechar dicha oportunidad, y no afectando la recaudación a largo plazo de este impuesto, es de esperar que el gobierno presente un proyecto que postergue la vigencia del impuesto a las plataformas digitales, para un momento -ojalá lo más pronto posible – en que la vida, el país y la economía hayan vuelto a su curso normal.

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