Incertidumbres



SEÑOR DIRECTOR

La economía chilena está entrando en una etapa de alta tensión, en plena pandemia. Así, la elección de este domingo demostró cuán complejo puede ser llegar a acuerdos transversales, dada la conformación de la Convención Constituyente.

Esperamos que sea una ventana de oportunidades para avanzar en lo que el país demanda y requiere: cambios sociales con racionalidad, sustentables, con perspectiva de largo plazo y, sobre todo, con una visión de país.

Sin embargo, es claro que la economía real (y financiera) ya comenzó a crujir. En este periodo de 9-12 meses (con elección presidencial de por medio) hasta finalizar con la propuesta de la Convención, las empresas (en el agregado país) dejarán de invertir, y ya hay evidencia de esto en los datos desde hace un tiempo a la fecha.

Esto significa que muchos proyectos (pequeños o medianos) esperarán claridad en las reglas del juego para volver a activarse (tributación, derechos de propiedad, y cuál será el nuevo arreglo institucional). También la tasa de interés está siendo más alta entre más pequeña sea la empresa, dado el alto riesgo de desaceleración que se está incubando.

Indudablemente esto impactará en la recuperación y creación de empleos, lo cual es gravísimo debido a que la pandemia ha agravado las brechas sociales.

De esta forma, no hay contradicción en tener un sistema fuerte de empresas que valore el riesgo de invertir (y de perder) y que se conjugue simultáneamente con un mayor bienestar social. Pero, sobre todo, tenemos que valorar el país que hemos logrado construir, ya que aquí no hay atajos al desarrollo.

Francisco Castañeda

Director Escuela de Negocios

Universidad Mayor

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.