Inexcusables fallas en el INE

INE error

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO



Un nuevo error en el cálculo de estadísticas oficiales le costó la salida al director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Hace unos meses, el mismo funcionario había detectado fallas en las cifras de IPC y rápidamente alertó al entonces ministro de Economía. Con estos antecedentes, las exautoridades decidieron poner a disposición de la justicia la información con que contaban, emitiendo duras declaraciones que aludían a una eventual manipulación de los datos de inflación, todo lo cual creó una gran incertidumbre en los mercados.

Ha pasado el tiempo y el caso ha registrado nulos avances públicos. Sin embargo, nuevamente el INE se vio obligado a reconocer otro error, también en el registro oficial de inflación. En el comunicado que entregó el Instituto admitió que en un proceso de revisión interna se habían detectado errores en el cálculo de los precios de la electricidad, lo que atribuyó a una actualización en el proceso de ajustes de los ponderadores que se realizan una vez al año.

Esta explicación le valió al exdirector duras críticas de los funcionarios del INE, los que a través de un comunicado interno cuestionaron que se aludiera sencillamente a una "actualización", señalando que este término "viene a convertirse en un eufemismo que intenta ocultar errores en el cálculo del indicador; errores producidos, indudablemente, a razón de las constantes intervenciones a los equipos de precios".

Los registros públicos de inflación son variables altamente sensibles en el mercado, sobre los cuales se validan contratos y transacciones en el sector privado y son además un insumo esencial para la definición de la política monetaria que realiza el Banco Central. Aunque sean menores, errores en el cálculo del IPC y correcciones posteriores pueden tener efectos nocivos tanto en la fijación de variables claves para transacciones comerciales como en la confianza de los mercados en las estadísticas oficiales.

Cabe recordar que previamente el INE ya había recibido cuestionamientos del Banco Central por la desactualización del marco muestral de la Encuesta Nacional de Empleo, los que llevaron al Instituto a emprender un cambio gradual que ha estado siendo aplicado progresivamente, con los consecuentes efectos sobre la calidad estadística en materia de empleo.

La inevitable renuncia del director del INE es un primer paso para lograr evitar que las estadísticas oficiales terminen perdiendo credibilidad. Pero no es suficiente. El proyecto de ley que ha tenido una lenta tramitación en el Congreso, y que busca entre otros aspectos crear una nueva institucionalidad al sistema estadístico nacional, si bien es un avance, tampoco supone el fin a los problemas que arrastra el organismo público. Cualquier modificación que se busque debe garantizar el fortalecimiento del perfil técnico del INE, con un gobierno corporativo que evite cualquier influencia política en las decisiones del organismo público y que sean más bien las mejores prácticas internacionales las que definan los lineamientos de la gestión de las estadísticas nacionales.

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