Integración vertical de farmacias y laboratorios: ¿Hay impacto en precios y competitividad?

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Esta columna fue escrita junto a Dr. Álvaro Erazo, Facultad Medicina UC

Terminar con la integración vertical de farmacias y laboratorios, prohibiendo los incentivos comerciales a la venta de medicamentos, fue uno de los aspectos discutidos en la Ley de Fármacos I que llevó a la regulación y desaparición de las llamadas "canelas".

El resto de la cadena vale decir, de las farmacias hacia y desde los laboratorios, de los laboratorios hacia la prescripción, la venta y el valor de los medicamentos, incentivo la formulación de la Ley de Fármacos II y a un nuevo marco de políticas sobre medicamentos, el que regulará aún más la accesibilidad, las competencias de Cenabast y la participación regulatoria del instituto de salud pública (ISP). De especial relevancia son los aspectos de calidad, competitividad y acceso financiero.

En el proyecto Fármacos II se aborda de nuevo la accesibilidad para 69 comunas sin farmacias, permitiendo que los medicamentos que se distribuyen sin orden médica (OTC) se vendan en locales comerciales distintos a las farmacias. Esto, que en términos de volumen de venta no es gravitante, si lo es en términos conceptuales y de integración social para las familias de estas comunas, las que pasan a tener acceso a estos servicios. Sumado a ello, la aparición de farmacias populares o comunitarias e independientes son una fuente de diversificación de la oferta, demostrado por el hecho que sus precios son 20-30 % más bajos que el de las cadenas.

Esta medida debiese además mejorar la competitividad en comunas donde sí hay farmacias, reducieno la participación de laboratorios y farmacias integradas que puedan reemplazar el mercado de genéricos bioequivalentes por genéricos de marca propia.

Según diversos estudios, la integración vertical laboratorio-farmacia y la producción de medicamentos genéricos de marca explica el 41% del mercado de prescripción nacional, con precios ostensiblemente mayores que los genéricos bio-equivalentes que abastecen el 45% del mercado. Así, se concluye,que un volumen importante de las ventas de las cadenas de farmacias ocurre con productos llamados "genéricos de marca", que son de producción propia.

El PDL de Fármacos II debiese restringir la intercambiabilidad de las recetas médicas solo a medicamentos genéricos bio-equivalentes y no a genéricos de marca propia, pues sino el mercado se alterará y los precios finales y el gasto de bolsillo no se reducirá. Este PDL va en la dirección correcta de aunar accesibilidad, competitividad, buena regulación y mayores atribuciones para organizaciones con gran poder de compra como Cenabast, pero falta regular expresamente la intercambiabilidad de recetas. Al incorporar a Cenabast como un actor regulatorio y competitivo e incrementar la oferta de genéricos bio-equivalentesse garantizara el acceso a medicamentos como un bien público de calidad.

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