El jenga y las pensiones

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¿Ha jugado alguna vez al jenga? Ese clásico juego de ladrillos de madera, con el cual se forma una gran torre. Los participantes deben ir tomando las piezas que la conforman, con el objetivo de ir aumentando la altura de esta. ¿Cuál es el riesgo? Si bien cada vez que uno quita uno de los ladrillos para ponerlos en la cima la construcción crece, con su base NO ocurre lo mismo. Este sencillo juego ilustra, de forma simple, el dilema que enfrenta la actual reforma de pensiones.

Aunque el incremento de un 50% del Pilar Solidario y de un 60% en la tasa de contribución -recientemente rechazado por la oposición- son medidas que permiten aumentar las pensiones, dejan de lado el problema que supone el gran número de trabajadores que actualmente no están afiliados o que tienen vacíos en sus previsiones.

En esta línea, cabe destacar que uno de cada tres trabajadores no cotiza, cifra aún más dramática en el decil más vulnerable de la población, en donde el 70% se encuentra excluido del sistema.

Aumentar la tasa de cotización tiene efectos como un impuesto al trabajo, que amenaza con disminuir el número de afiliados al reducir el número de empleos e incentivar la informalidad. Esto, porque al haber un mayor costo tanto para el empleador, como un menor ingreso para el empleado, crece la posibilidad de querer rehuir del sistema.

Incluso existen estimaciones de que dicha alza del 6% implicaría una disminución a los miles de puestos de trabajos que ya se han visto afectados por la crisis. Es decir, si antes cotizar era difícil para un gran número de trabajadores, ahora lo será aún más.

Busquemos soluciones que lleguen a toda la población y que no excluyan a quienes más lo necesitan, escapando de aquella política del "todo o nada". Aumentemos las posibilidades para que los trabajadores puedan decidir a quién confiar la totalidad de sus ahorros, sumando, por ejemplo, una AFP estatal; analicemos la viabilidad de que las personas puedan aportar para su jubilacioìn a través del IVA pagado por su consumo; generemos incentivos para que los trabajadores informales coticen; aumentemos la edad de retiro para hombres y mujeres; y por favor, sobre todo, eduquemos a los jóvenes sobre un sistema que prácticamente nadie conoce en plenitud. El objetivo está claro: mejorar las pensiones sin descuidar la base de cotizantes.

Con esto no se están desmereciendo los esfuerzos que el Gobierno ha realizado en favor de ayudar a los trabajadores. Está perfecto realizar los movimientos pertinentes en pos de "hacer crecer la torre de Jenga". Las palabras aquí compiladas son más bien un llamado a no olvidar que nos debemos preocupar también de ensanchar su base; de aumentar el número de personas que acceden a esa posibilidad de una mejor cotización. No vaya a ser que este aumento de ladrillos termine por derrumbar completamente nuestra torre. Entonces, solo sería el fin del juego.

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