Juicio político: un triunfo solo parcial para Trump

Si bien el exmandatario fue absuelto en el Senado de las acusaciones por el asalto al Capitolio, el proceso debilitó su posición política y ahondó las divisiones en el Partido Republicano.



Donald Trump logró superar con éxito el juicio político en su contra. El ex Mandatario -el primero en la historia de Estados Unidos que enfrenta dos procesos de este tipo- era acusado de incitar a una insurrección el 6 de enero pasado, cuando una multitud asaltó el Capitolio con el fin de intentar evitar el reconocimiento del triunfo de Joe Biden en las elecciones de noviembre pasado. Sin embargo, pese al resultado favorable, los efectos de lo sucedido hace poco más de un mes en Washington y las repercusiones políticas para Trump están lejos de haberse aquietado. No solo la líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, propuso la creación de una comisión investigadora, al estilo de la formada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, para aclarar lo sucedido efectivamente el 6 de enero pasado, sino además el propio Partido Republicano quedó profundamente dividido, y muchos analistas en Estados Unidos no descartan un eventual quiebre de la colectividad.

Si bien la votación a favor de la condena al Mandatario en el Senado estuvo lejos de alcanzar los 67 votos necesarios, hubo siete legisladores republicanos que sí respaldaron las acusaciones contra el expresidente. Se trató del mayor apoyo bipartidista logrado en la historia de los procesos de impeachment en Estados Unidos. Además, el propio líder de la minoría republicana Mitch McConnell, pese a haber votado en contra de los cargos, sostuvo poco después de conocerse los resultados que la acción del ex Mandatario había sido “vergonzosa” y que este era “práctica y moralmente responsable” de lo sucedido. Ello sugiere que detrás de la votación de muchos republicanos no hubo un explícito apoyo a Trump, sino consideraciones político electorales. El expresidente sigue teniendo un alto apoyo en las bases republicanas y votar en su contra podía amenazar la reelección del senador que lo hiciera. De los republicanos que apoyaron las acusaciones, por ejemplo, dos no se presentarán en los próximos comicios, otros dos provienen de estados moderados, donde el respaldo al expresidente es menor, y el resto no debe ir a la reelección hasta 2026.

Pero más allá de lo anterior, el futuro político de Donald Trump también quedó en cuestión. Si bien éste celebró su absolución y aseguró que su movimiento para “hacer Estados Unidos grande de nuevo” recién está comenzando, en los hechos, lo sucedido el 6 de enero y los detalles revelados durante el proceso de impeachment debilitaron seriamente su posición política. Un sondeo de Ipsos reveló que un 58% de los estadounidenses considera que Trump debía ser condenado y el porcentaje llega al 64% entre quienes se definen independientes. Si bien se sigue manteniendo un importante respaldo en la base republicana -solo un 14% estima que debía ser condenado-, en los hechos, su imagen positiva a nivel nacional ha caído a su menor nivel desde que comenzó su carrera por la Casa Blanca en 2015. Y a ello se suma su falta de apoyo para una nueva aventura presidencial en parte del establishment republicano. La división dentro del partido es hoy su principal obstáculo para volver a aspirar a la Casa Blanca en 2024, lo que deja abierta la puerta a un eventual quiebre de la colectividad. Un hecho que debilitaría aún más no solo la posición del expresidente, sino también la de todo el sector que representa.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.