La columna de Michèle Labbé: Rehenes de la violencia y delincuencia

La violencia, la delincuencia y el terrorismo no respetan leyes, norma y menos “acuerdos”, sólo se alimentan a sí mismos del temor de la población, y la única forma de detenerlas es a través de perseguirlas, castigarlas y hacerlas pagar.



Esta semana se publicó una entrevista de la BBC a Kaja Kallas, primera ministra de Estonia, quien declaró: “Todos dicen que hay que intentar que no avancen (Rusia) y que nos olvidemos de Crimea. Lo que pasa entonces es que la agresión da sus frutos.”

Kaja Kallas es muy enfática en condenar la actitud que ha tenido occidente de no enfrentar a Rusia y no hacerle pagar por sus delitos, con el objetivo de evitar pasar a una crisis mayor, pues a su juicio, ésta es una estrategia de Rusia para seguir avanzando, haciendo uso del miedo de occidente a una tercera guerra mundial: “Los crímenes nazis han sido ampliamente condenados, pero no se condenan los crímenes comunistas… las amenazas … de parte de Rusia, las están haciendo para asustarnos. Son muy buenos jugando con los miedos, estamos influenciados por ese miedo, y no deberíamos.”

Sin embargo, en su visión, que concuerda perfectamente con la mía, si no paramos la guerra ahora, esta sólo seguirá creciendo y expandiéndose: “todos debemos entender que los problemas de nuestros vecinos de hoy son nuestros problemas de mañana, lo que significa que si no apagamos el incendio que está ocurriendo en la casa de nuestro vecino, nuestra casa podría incendiarse.”

Su llamado es a hacer entender a la OTAN y Occidente que si no se castigan los delitos cometidos por Rusia, es un incentivo a seguir haciéndolos, ella dice literalmente: “Claramente tenemos que hacer llegar este mensaje de que la agresión nunca da réditos”.

El problema que hoy se apodera de Ucrania, tiene tantas similitudes con nuestro Chile, que da escalofríos.

Se cedió la actual constitución, la constitución de Lagos y muchos más, para hacer un plebiscito para una convención constitucional a cambio de parar la violencia en las calles (así como se cedió Crimea para no entrar en una guerra mayor con Rusia), y la violencia sólo ha aumentado a partir de ese momento (así como Rusia pasó de Crimea al resto de Ucrania).

Las razones son claras, y desde el punto de vista económico las podemos definir como zanahorias y garrote.

Si a través de la violencia, la delincuencia y/o el terrorismo quienes lo ejercen obtienen algo a cambio, y las autoridades insisten en no perseguir ni castigar, entonces los responsables=delincuentes, obtienen una ganancia de sus acciones sin costo alguno (reciben una zanahoria un incentivo a seguir haciéndolo).

Si en cambio los delitos, violencia y terrorismo, se investigan, se persiguen y se castigan, hay un costo de perpetrarlos (reciben un golpe de garrote), y eso desincentiva el seguir cometiéndolos.

Esto es justamente lo que es necesario que entiendan nuestras autoridades. No se negocia con delincuentes y terroristas.

Se negoció la constitución a cambio de liberar a los rehenes (los ciudadanos de nuestro país) de los delincuentes y violentistas. El resultado es que seguimos siendo rehenes.

Peor aún, muchos votaron apruebo en el plebiscito, porque de ganar el rechazo, ello iba a generar nuevas y más violentas olas de violencia (mismas amenazas Rusia le hace a occidente y que hoy los constituyentes le hacen al país), así como muchos justificaron su voto al actual presidente Boric, porque de ganar Kast (repito la misma frase) ello iba a generar nuevas y más violentas olas de violencia. El Resultado es que la violencia en las calles y regiones de nuestro país sólo se incrementa día a día.

La violencia, la delincuencia y el terrorismo nunca van a retroceder ante acuerdos, o cediéndoles espacios, Rusia y nuestro país son el ejemplo de ello. La violencia, la delincuencia y el terrorismo no respetan leyes, norma y menos “acuerdos”, sólo se alimentan a sí mismos del temor de la población, y la única forma de detenerlas es a través de perseguirlas, castigarlas y hacerlas pagar.

Si queremos dejar de ser rehenes de la violencia, debemos desenmascararla, combatirla y castigarla; nunca negociar.

* La autora es economista jefe de Dominus Capital.

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