La Convención como un puente

07 DE JULIO DE 2021/SANTIAGO Vista general de la primera sesión de la Convención Constitucional, realizada en el Salón Plenario del Ex Congreso Nacional en Santiago. FOTO: ALEJANDRO CARVALLAL/SENADO vía AGENCIAUNO




Por Víctor Barrueto, Fundación por la Democracia

La Convención Constitucional tiene como principal misión generar un nuevo “contrato social” y sus reglas del juego para la convivencia nacional, expresadas en una nueva Constitución. Pero esta puede también jugar otro rol fundamental, ser el inicio del reencuentro entre política y sociedad, el puente para reconciliar la política, la gran política, la buena política y los políticos, con el pueblo, con lo social, con la ciudadanía.

¿Por qué? Porque el sorprendente y magnífico resultado en la composición de la Convención, que a muchos asusta, es una muy buena expresión del Chile real y del nuevo Chile que se viene conformando desde hace ya un buen tiempo. El nuevo Chile se expresó y ahora tendrá que buscar las formas en que este se estructura institucionalmente: éstas deberán ser impecables para partir con la máxima legitimidad. La política y sus partidos tendrán también que vivir su renovación y adecuación para servir realmente a ese propósito.

La gran ruptura entre política y sociedad que marca los últimos tiempos, tiene aquí entonces la oportunidad de comenzar a superarse.

¿Cómo? Simple, la Convención condensa la diversidad, los independientes y los territorios. La primera Constituyente paritaria del mundo es reflejo del poder social alcanzado por el feminismo, y los escaños reservados para los pueblos indígenas, que se debió hacer hace 20 años en el Parlamento, son de una contundencia tal que la multidiversidad de nuestro pueblo se sentirá en todo y por todos lados. Así también, con la expresión de muchas causas tan sentidas como las ecológicas y las de la diversidad sexual.

Los independientes, que decidieron representarse directamente ellos mismos, son el rostro más claro de la crisis de representatividad de nuestra democracia, al punto que los partidos ya no sirven en la misión para la cual fueron creados.

El protagonismo de los territorios con su propia identidad, es quizás la novedad menos esperada, después de décadas de fracaso en la regionalización y expresión autónoma de las distintas zonas del país aplastadas por el centralismo. Hoy el reclamo territorial se toma todas las demandas. ¡Por fin! Nuestra democracia estaba trunca.

Finalmente, si a eso se le agrega un buen sistema de participación social y ciudadana durante la Convención, creo que el puente está construido. Solo faltaría la convicción de los partidos de que tienen que reconcursar, y las elites perder el miedo al pueblo y su diversidad.

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