La mentalidad totalitaria

Cuestión previa Acusación constitucional

01 DE OCTUBRE DE 2019/VALPARAISO El diputado Pepe Auth (c), durante la sesion de la Camara de Diputados, en donde se discute la Cuestion Previa de la Acusacion Constitucional en contra de la ministra de Educacion. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO



Los ocho diputados opositores que votaron contra la acusación constitucional al Presidente de la República constataron en carne propia los métodos que usan los inquisidores de hoy. Las fotos de Matías Walker, Manuel Antonio Matta, Miguel Calisto y Jorge Sabag, de la DC; de Carlos Jarpa y Fernando Meza, del PR; y de Pepe Auth y René Alinco, independientes, fueron exhibidas por Camila Vallejo para atraer hacia ellos los sentimientos más turbios. Inmediatamente se desató la campaña de insultos y amenazas por las redes, que se concentró sobre todo en Auth. La excandidata presidencial Roxana Miranda llamó a difundir los domicilios de los diputados para hacerles sentir "el repudio del pueblo".

Se ha extendido, como mancha de aceite, la corriente intolerante y persecutoria que venía incubándose en los últimos años en las universidades, los colegios, los medios de comunicación y, sobre todo, en las llamadas redes sociales. Es la doctrina del matonismo y el amedrentamiento. La semilla maligna del bullying en los colegios brotó en la "funa" de los estudiantes universitarios contra su propio rector, como en la UDP, o de los militantes socialistas aleonados desde Santiago para insultar a su propio senador en Arica; en fin, el rito de la estigmatización pública. Nada más cobarde.

¿Qué sentimiento mueve las operaciones de acoso? El deseo de castigar a los herejes, en el lenguaje del integrismo religioso, o a los enemigos del pueblo, en el lenguaje stalinista. Es la compulsión por imponer la verdad por la fuerza, o sea, una pobre verdad. Por desgracia, la crisis desatada en octubre ha potenciado esta tendencia corrosiva, que se ve favorecida por la inconciencia política de los partidos nuevos, como el FA, y por el reblandecimiento de los antiguos, como el PR, que decidió estudiar sanciones contra los diputados Jarpa y Meza, que rechazaron en conciencia la acusación constitucional. ¿Qué queda entonces de la vocación republicana del PR? ¿Es que sus dirigentes solo sacan cuentas electorales en un país malherido, sin que les importen ya la estabilidad y la gobernabilidad? ¿Buscan identificarse de nuevo con el izquierdismo estridente de los tiempos de J.A. Gómez?

Los autoritarios ganan terreno cuando consiguen intimidar a los adversarios, pero también a los compañeros de ruta que se atreven a discrepar. Por desgracia, son demasiados los parlamentarios que parecen estar muertos de miedo ante la posibilidad de ser juzgados por los tribunales populares que funcionan en Internet. Pues bien, si votan asustados por las amenazas de los delegados de "La Calle" en la Cámara, si no son capaces de defender los fueros de su conciencia, quiere decir que no merecen ser parlamentarios.

Ha crecido el riesgo de involución autoritaria en Chile. Y da más o menos lo mismo si la amenaza viene por la derecha o por la izquierda. ¿Hay fuerzas suficientes para impedirlo? Esperemos que sí.

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