La realidad y la fantasía

Foto: Agenciauno



SEÑOR DIRECTOR

La cuenta política entregada por el Presidente Piñera, permite reflexionar sobre la realidad y la fantasía en política. 

En términos del tiempo político, al gobierno le queda un poco más del 25% de su mandato. Enfrentando un período de cierre y despedida. Más aún cuando el ciclo electoral avanza vertiginosamente. Al gobierno se le acabó el tiempo. Quedan poco menos de tres meses para el plebiscito. Cuatro meses para las primarias legales para elegir candidatos y nueve meses de la elección de gobernadores, convencionales, alcaldes y concejales.  Seguirán las primarias presidenciales en julio, y en noviembre las elecciones presidenciales y parlamentarias. 

Las prioridades de las personas están muy claras. Superar la pandemia, recibir apoyo económico en los meses que vienen y enfrentar el profundo shock económico por el que han atravesado las economías familiares.  

La desconexión del gobierno con la realidad es asombrosa. En vez de acotar el discurso, concentrarse en las preocupaciones ciudadanas, hablar al alma herida de nuestros compatriotas por tanta muerte y sufrimiento, el Presidente vuelve a plantearse desde un país que no es el que viven cada día los chilenos y chilenas. La breve mención “a sentidas condolencias y nuestra más sincera solidaridad” para con las familias de los fallecidos, es un reflejo de esa falta de sensibilidad para entender el golpe brutal que implica para la sociedad chilena los más de 13 mil fallecidos. 

Quizás la muestra más clara de esta tensión del gobierno entre enfrentar la dura realidad o hablar en leguaje de fantasía, son las constantes idas y venidas que tuvo el discurso presidencial entre los llamados planes “paso a paso, nos cuidamos” y “paso a paso, Chile se recupera”, con la larga explicitación de desafíos y oportunidades del futuro, que escapan obviamente al tiempo de este gobierno. 

Lo que no entendió nunca el gobierno (ni en la crisis del 18 de octubre, ni tampoco en la pandemia) y, que sin duda marcó en gran parte su fracaso, es que la gente esperaba soluciones concretas aquí y ahora, y no que le hablaran del esplendor que vendrá en un tiempo futuro, que al final sonaba a fantasía. 

Eugenio Ortega Frei

Director ejecutivo Centro Democracia y Comunidad

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