La soberanía austral de Chile



SEÑOR DIRECTOR

Cabe valorar el decreto presidencial por el que Chile como Estado ribereño determina el límite exterior de su plataforma continental de 200 millas marinas desde punta Puga a las Islas Diego Ramírez, que se extiende por el sur hacia el este del meridiano Cabo de Hornos. Actualiza así la Carta Náutica N° 8 y explicita los derechos soberanos de Chile en la zona y recupera 5.302 Km2, en el marco de una política de Estado de protección de la soberanía antártica y la jurisdicción marítima nacional. Chile ha actuado en conformidad a la Convención del Mar (artículo 76), el Tratado de 1984 y el Derecho Internacional.

Debe sí reconocerse la inacción y el silencio jurídico de la Cancillería en esta materia por más de una década frente a la pretensión argentina sobre nuestros derechos en la Antártica y el Mar Austral, con la presentación de su Plataforma Continental en Naciones Unidas, que se extiende hacia al sureste del punto F del límite marino en el Mar Austral, vulnerando el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Cabe recordar que en 2009 Argentina presentó su memoria cartográfica con los trazados de su plataforma continental ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental (CLPC ).

Chile solo ha ejercido sus derechos y debe presentar a la brevedad su cartografía y datos geodésicos de su plataforma continental ante la Secretaría General de Naciones Unidas. Ello no puede considerarse un acto hostil o inamistoso. Sorprenden por ello las reacciones argentinas con un lenguaje desafortunado e impropio entre dos países amigos. Si existe una discrepancia, deberá ser resuelta de acuerdo al artículo 4 del Tratado de 1984 que establece los procedimientos para la resolución de controversias, y en primer lugar establece la negociación bilateral entre las partes.

Nelson Hadad Heresy

Profesor de Derecho Internacional y exembajador

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