Legado de Humberto Maturana



SEÑOR DIRECTOR

Tremendo pesar causó la noticia del fallecimiento del profesor Humberto Maturana. Era esperable, incluso para él mismo, quien sabía que la autopoiesis, tal como la definió junto al profesor Francisco Varela, es un proceso que inexorablemente tiene un fin. El suyo duró 92 años.

Cuando a un científico le piden que explique, en pocas palabras, cuál ha sido su contribución al conocimiento, indica que estamos en presencia de alguien excepcional. Esto también queda en evidencia cuando las personas destacan sus aportes en la definición de lo que significa la vida; o cómo son capaces de vincularse a áreas tan diversas como la filosofía, la biología, la interacción molecular, los procesos metabólicos, las ciencias sociales e, incluso, las emociones.

Estas ideas tuvieron su explosión en los tempranos años 70, pero trascendieron hasta hoy, donde todavía Maturana es un profesor omnipresente, admirado y reconocido por vastas generaciones de científicos, incluyendo los que aún están en formación. Esto puede explicarse por su sempiterno compromiso con los destinos de su Alma Mater, la Universidad de Chile.

El profesor Maturana fue un intelectual, discutido y venerado por las élites científicas y filosóficas de todo el mundo, pero también fue una persona cercana, que siempre proporcionó sensatez al debate y, desde sus convicciones materialistas, nunca despreció la importancia de las emociones, ni de las sensibilidades humanas.

Hoy la ciencia ha tomado un nuevo auge a raíz de la pandemia. Las universidades han realizado esfuerzos importantes y han planteado desafíos ambiciosos, con el fin de darle un lugar protagónico al conocimiento en un modelo de desarrollo más sustentable. Muchos de estos conceptos, de colaboración de saberes, de diálogo y de perspectiva de largo plazo, fueron introducidos tempranamente por Humberto Maturana, un pionero y un adelantado a su época. En los patios del campus Juan Gómez Millas se le extrañará especialmente y, a diferencia de su vida biológica, su enorme contribución al conocimiento jamás se extinguirá.

Flavio Salazar Onfray

Vicerrector de Investigación y Desarrollo

Universidad de Chile

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