“Leve mejoría”



SEÑOR DIRECTOR

La comunicación de riesgo es compleja, por lo que dar mensajes claros, consistentes y coherentes es de la mayor importancia. Por eso, sorprende un poco la insistencia en destacar los avances en el control de la pandemia, lo cual, si bien nos alegra a todos, no es un mensaje para todo el país.

Santiago no es Chile y, en términos de números absolutos, lo que ocurre en la Región Metropolitana encubre lo que pasa en las otras regiones del país, cuya realidad es diferente: ellos están ahora requiriendo más camas y servicios de salud, que se verán sobrepasados en cualquier momento si se relajan las medidas de control, que están en manos de la población y no del sistema de salud. Este último recibe las consecuencias de las cuarentenas no estrictas, y si los reportes diarios del Ministerio de Salud hablan de bajas en los números, ¿cómo mantenemos a la población en sus casas?

Tradicionalmente, los chilenos fueron muy respetuosos de las recomendaciones del sector salud, los niños se vacunaban y lo que decía el médico era “la verdad”. Hoy ya no somos así, a muchos no les importa lo que pasa con el otro y esto se refleja a diario en la cantidad de personas que hacen fiestas, falsifican permisos, rompen el toque de queda o salen de sus casas despreocupadamente.

Preferiría ver a nuestras autoridades con mensajes más prudentes, ajustados a la realidad de cada región, para que sean consistentes y no confundan a una población poco receptiva, que escucha solo lo que le conviene.

Ya es tiempo de planificar el retorno a una vida pospandemia, mirando las experiencias internacionales; de otra manera, puede que la segunda ola de contagios nos espere a la vuelta de la esquina.

Liliana Jadue

Vicedecana de las Carreras

Facultad de Medicina Clínica Alemana Universidad del Desarrollo de la Salud

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