Ley del arbolado urbano



SEÑOR DIRECTOR

El arbolado urbano parecía estar siempre relegado de cualquier prioridad nacional. En efecto, muchos podrán decir que no es un tema relevante frente a tantos desafíos que enfrenta el país y sus ciudades. Sin embargo, puede ser un atajo de bajo costo y alta efectividad para combatir el silencioso avance del cambio climático.

El arbolado urbano tiene un efecto directo en la captura de CO2 (gas de efecto invernadero), disminuye las islas de calor, retiene material particulado en suspensión, reduce la contaminación acústica y permite la vida silvestre, pudiendo incluso transformarse en arbolado alimentario para sus propios habitantes. Además, es un agente irremplazable de belleza y amabilidad para las ciudades, lo que impacta profundamente en la calidad de vida de las personas.

El lunes 26 de julio se dio un paso significativo, la Comisión de Medio Ambiente del Senado aprobó en general el proyecto de Ley de Arbolado Urbano. Esto es una señal de esperanza y comprensión de su importancia, pero también el resultado de un trabajo incansable de diversas organizaciones, que entienden que el arbolado urbano puede ser una poderosa herramienta para reducir la brecha de la desigualdad en la calidad de los espacios públicos y la construcción de infraestructura ecológica para ciudades más sustentables.

Sergio Baeriswyl Rada

Pdte Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

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