Lidiando con una potencial pandemia

coronavirus

Hasta que no aparezca una vacuna, la economía global debe prepararse para enfrentar los efectos del coronavirus, los que podrían llegar a afectar toda la cadena de producción global.



A fines de diciembre del año pasado China reportaba los primeros casos de coronavirus -covid-19-, en lo que parecía un brote limitado a la ciudad de Wuhan. Un mes y medio después, se reportan más de 80 mil infectados en unos 37 países, con cerca de 2.700 fallecidos. China es la nación que concentra la mayoría de los infectados y fallecidos; luego siguen Italia -que en muy pocos días registra del orden de 10 fallecidos y más de 300 contagiados- e Irán, con 16 decesos y casi un centenar de contagiados. Chile no registra de momento casos, pero el Ministerio de Salud ha confirmado que unas 260 personas se encuentran en observación.

La rapidez con que el virus se ha propagado ha encendido las alertas en todo el mundo, donde las escenas de cruceros o pueblos completos en cuarentena, cancelación de vuelos así como de espectáculos masivos, o el cierre de fronteras, comienzan a multiplicarse por doquier, lo que está ocasionando crecientes trastornos a nivel global. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el mundo debe prepararse para una potencial pandemia, mientras que las autoridades de salud de Estados Unidos han advertido que esperan una amplia propagación del virus en suelo norteamericano.

Alrededor de un tercio de los contagiados en todo el mundo corresponde a personal ligado al área de salud que le ha tocado atender a personas infectadas; ello sugiere que el brote ha estado hasta ahora relativamente acotado, y la letalidad, aunque no despreciable, se encuentra aún lejos de niveles críticos. El menor ritmo de contagios que registra China sugiere que las barreras sanitarias parecen estar surtiendo efecto. Pero en la medida que cada día se van conociendo de nuevos casos de contagio entre ciudadanos comunes y corrientes, es explicable que cunda la preocupación, en especial cuando aún no se cuenta con una vacuna.

Mientras el virus no logre ser contenido a nivel global, el mundo deberá prepararse para enfrentar efectos muy adversos. Las bolsas mundiales han sido especialmente golpeadas, y el Banco Mundial ya ha advertido que la economía global previsiblemente no podrá cumplir con las metas de crecimiento previstas para este año. Al ser China el país más afectado -también preocupa la interrupción productiva en Corea del Sur producto del brote-, la cadena de producción mundial podría verse resentida en cuestión de semanas o meses, provocando escasez de partes fundamentales, como repuestos de automóviles y componentes de computadores o celulares, entre muchos otros. Los expertos debaten si un escenario así podría provocar cuadros de menor crecimiento, pero sin embargo con aumentos de inflación, lo que también supone un reto para los bancos centrales del mundo, los que cuentan con escasa munición monetaria, debido a la baja global de tasas de interés.

Pese al sombrío escenario, el mundo está mejorando sus aprendizajes de cómo lidiar con este tipo de pandemias. Algo que ha demostrado ser crucial es la transparencia en la información y las alertas tempranas. La reticencia inicial de China para comunicar sobre el brote, o el silencio de las autoridades iraníes sobre el alto número de contagiados en su territorio, resultan ejemplificadores.


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