Los tres gustitos



SEÑOR DIRECTOR:

Primero, la declaración del Presidente Boric: “Me pareció inaceptable que se atrasara la ceremonia de investidura porque el Rey de España llegara tarde”. Era falso que el rey se hubiera atrasado, pero aunque hubiera sido efectivo, solo se explica por el afán de darse el gusto de denostar a quien se percibe como un representante de los poderes establecidos. Las palabras generaron un problema diplomático y la molestia de toda España.

El segundo gustito fue emplazar en tono de reconvención a Estados Unidos a sumarse a la protección de los océanos, sin reparar en que John Kerry estaba sentado en la misma mesa. Frente a ello, John Kerry preguntó, ¿dónde está la cerveza?, ironizando con la falta de rigurosidad del intento de criticar a Estados Unidos.

El tercero ocurrió el pasado jueves. El Presidente tenía agendada una cita con varios diplomáticos, recibió a todos, menos al embajador de Israel. Se generó un problema diplomático grave. La Cancillería intentó resolverlo. Las reiteradas disculpas al embajador de Israel no bastaron, y la Cancillería de Israel citó al embajador chileno a una “conversación de amonestación” por “comportamiento sin precedentes de Chile”.

Considerando el deterioro de la imagen de Chile y la necesidad de disculparse, ¿valdrá la pena darse estos gustitos de rebelde anti-establishment?

Jorge Niño

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Se trata de un estudio del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, que demostró que el virus del herpes es muy efectivo para tratar cánceres avanzados. La investigación descubrió que RP2, una versión modificada del virus, eliminó las células cancerosas en una cuarta parte de los pacientes que se sometieron al tratamiento.