Marco Cariola




SEÑOR DIRECTOR

Tuve el privilegio de trabajar como jefe de gabinete del exsenador Marco Cariola entre 2002 y 2006. Desde ese rol fui testigo del despliegue de un hombre extraordinario, que trabajó incansablemente para darle voz y solución a los problemas y desafíos del territorio que representaba, la actual Región de Los Ríos y provincia de Osorno. Don Marco no era un político de profesión, pero ejerció su cargo como el mejor de todos. Fue un senador intensamente dedicado a sus funciones, en las que aplicó todo su rigor y talento como abogado y hombre de negocios. Pero más importante que eso, ejerció su posición con ese encanto y don de gentes que lo caracterizaban y que le permitían abrir puertas, movilizar conciencias y conseguir resultados para su querida región.

Testimonio de su dedicación y celo como senador fue esa máxima que tantas veces le escuché: “duty comes first”. Pero para don Marco no solo era un decir: la vivió ejemplarmente durante todo su período como senador (y estoy seguro que durante toda su vida), incluso en momentos de profundo dolor personal.

Don Marco no solo fue un senador aplicado a tareas legislativas y acuerdos políticos. Logró hacer también de su oficina regional un faro de iniciativas culturales. A la vez, consciente de las necesidades de la zona que representaba, implementó numerosos programas sociales a los que, fiel a su estilo, exigía altos estándares.

En estos tiempos en que necesitamos con urgencia recuperar el prestigio de la actividad política, bien vale la pena recordar el testimonio del senador Marco Cariola. Lo suyo fue devoción al deber, rigor profesional, sentido social y fina diplomacia. Y todo esto con una gran humildad y profunda generosidad.

Chile lo va extrañar, don Marco.

Sebastián Donoso Rodríguez

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