Karin Saavedra

Karin Saavedra

Ingeniera Civil Aeroespacial, Doctora en Mecánica Lina Uribe, Ingeniera de Materiales, Doctora en Metalurgia Académicas de la Universidad de Talca

Opinión

Más mujeres en los trabajos del futuro: un compromiso en el sistema escolar


Las tecnologías mueven el mundo actual, conllevan nuevos desafíos y nuevas oportunidades; son las que demandan más trabajadores y ofrecen mejores salarios, pero las mujeres todavía son minoría en este campo. El Foro Económico Mundial señala que la profesión más emergente de los últimos cinco años es la ingeniería de software y estima que el 70% de las empresas adoptarán, en el 2022, tecnologías relacionadas con datos masivos, comercio digital, internet de las cosas, aprendizaje automático y computación en la nube[1]. Por lo tanto, no nos asombra que, según el portal Mifuturo.cl del Mineduc, las 20 profesiones chilenas con mejor salario en el 2018 – exceptuando geología, medicina y derecho – son todas ingenierías. Lamentablemente, del total de graduados de áreas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) en 2015, sólo el 19% son mujeres, siendo el valor más bajo de los países OCDE. Esto influye en la enorme diferencia salarial que también es la peor de la OCDE: el sueldo promedio de las mujeres alcanza el 65% del sueldo masculino.

¿Por qué existen estas diferencias y cómo se promueve una participación equitativa de género en las disciplinas del mañana? Las respuestas son múltiples. La familia, el entorno social inmediato, el sistema educativo y los medios de comunicación inciden en las creencias y decisiones de los niños.

Si las niñas tienen oportunidades para practicar ingeniería pueden aumentar la confianza en sí mismas y su interés en STEM[2][3]. Por desgracia, fuera de los liceos técnico-profesionales, el currículum escolar chileno no considera habilidades para el desarrollo de tecnologías, tales como la programación. Saber programar es saber comunicarse con los computadores y los robots, pero también estimula la lógica y la creatividad. En las próximas décadas, quizás, programar sea tan común como leer, escribir o contar. De hecho, “Learning Beautiful” en Estados Unidos y “COLORI” en Francia elaboran material pedagógico para aprender a programar sin pantallas a partir de los 3 años – cuando los sesgos de género están menos presentes.

Afortunadamente, se están realizando esfuerzos para que los escolares adquieran estas habilidades, como el plan “Lenguajes Digitales” del Mineduc, “Jóvenes Programadores” de BiblioRedes y algunos clubes del programa EXPLORA de Conicyt. Otras iniciativas provienen de fundaciones como Kodea, Telefónica, Mustakis y País Digital; o de empresas como lESQOK, Scratch al Sur y UCORP. Estas contribuciones público-privadas se han recientemente reunido en el hub “Chile Programa”, pero la cobertura todavía es reducida, extracurricular y no necesariamente gratuita, ni tampoco intencionada a la participación femenina. Este año, por primera vez, los talleres de robótica escolar de la Fundación Mustakis considerarán una bonificación diferenciada en las postulaciones de niñas y, además, junto a la minera Teck, instauraron una convocatoria con paridad de género en las dos sedes de la Universidad de Talca.

Como país tenemos el desafío de enseñar competencias para el futuro y la oportunidad de propiciar vocaciones profesionales sin distinción de género; promover la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres; y enriquecer las soluciones a problemas complejos favoreciendo la diversidad. Se trata de un cambio profundo y colectivo.

[1] The Future of Jobs Report 2018, World Economic Forum.

[2] ”Descifrar el código: la educación de las niñas y las mujeres en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas”, UNESCO, 2019.

[3] Skolnik, J. 2015. Why are girls and women underrepresented in STEM, and what can be done about it? Science & Education, Vol. 24, No. 9-10, pp. 1301-1306. DOI: 10.1007/s11191-015-9774-6.

#Tags


Seguir leyendo