Más que una obligación, un propósito

COP25



Hasta cierto punto, la reciente polémica sobre la participación empresarial en la COP 25 puede mirarse como un reflejo de las reacciones que también generó la "Declaración sobre el propósito de una empresa" firmada por 181 CEOs de grandes compañías mundiales, promoviendo una mirada más amplia que su tradicional rol limitado a generar ganancias a los accionistas.

"Por fin un CEO dijo lo que tenía que decirse" o ¿Es posible en 2019 decir algo distinto? probablemente pensaron algunos. Los menos pueden haber dicho "No es que no me interese el medio ambiente y lo social, es que simplemente ese no es el rol de la empresa". Si bien, en general, el recibimiento mayoritario de dicha Declaración ha sido positivo, esta polémica nos lleva a reflexionar sobre qué puede estar faltando para que nuestras empresas puedan avanzar en construir un propósito más decididamente.

Una parte del problema tiene que ver efectivamente con los reales niveles de convicción sobre un propósito más amplio de la empresa, vinculado a la sociedad, el entorno, proveedores y trabajadores, y no sólo como una mera herramienta que les permita validarse para hacer negocios. No debe ser visto como una obligación, sino como un elemento que ayude de igual forma al éxito de la organización que su modelo de negocio.

Ahora bien, los niveles de avance pueden estar también influidos por la forma en que se están tomando las decisiones en las empresas. En un país como el nuestro, con una estructura empresarial y de capital más bien concentradas, y donde los liderazgos y decisiones tienden a ser más verticales que horizontales, el rol de sus dueños y directores es clave. Los ejecutivos que tienen una convicción profunda sobre el real propósito de la empresa ven una limitante en la forma en que sus jefes entienden este asunto, situación que además cuestiona su capacidad de movilizar e injerencia en la toma de decisiones.

En definitiva, una primera aproximación será encaminarse a mayores niveles de convicción, con un trabajo en conjunto entre ejecutivos, directores y socios, no solo para tratar temas administrativos, sino que desde una reflexión más estratégica que incluya la pregunta: ¿qué esperamos de nuestra organización, tanto interna como externamente?

Nos influya o no el acuerdo firmado por estas 181 multinacionales debemos verlo como una inspiración y una motivación a trabajar con un propósito que potencie el poder que tienen nuestras empresas de transformar el país desde la innovación, el liderazgo y compromiso social. El llamado es entonces a mirar a esas empresas como un ejemplo de como marcar la diferencia.

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