Más vale tarde



SEÑOR DIRECTOR

Ante el convencimiento que el proyecto originado en el Congreso para un segundo retiro de un 10% de nuestros ahorros previsionales es malo, el Ejecutivo preparó un proyecto propio con diferencias relevantes respecto del que intenta reemplazar. A saber, que el retiro pague impuestos, que sea devuelto de forma obligatoria, que solo pueda ser retirado después de usar los ahorros voluntarios, entre otros. En ese sentido, el objetivo del gobierno es reducir los efectos adversos del proyecto del retiro, siendo su propuesta un mal menor.

La estrategia planeada es que si los senadores -en su fuero interno- saben que el proyecto que recibieron de la Cámara es malo, deberían optar por su propuesta, teniendo excusas para hacerlo que no impliquen un costo político alto. Una posible excusa es que el Ejecutivo de todas maneras demoraría el retiro del 10% con el proyecto de la Cámara porque recurriría al Tribunal Constitucional. Así, se aprueba un proyecto menos popular, pero se culpa de eso al gobierno y no se sufren consecuencias.

El resultado es importante más allá de lo que implica en materia previsional. Mostraría que al Senado todavía le importa la calidad de las políticas públicas, en contraste con la Cámara de Diputados. A los diputados -de oposición y del oficialismo- les faltó capacidad de pensar en el futuro, poner el bienestar de los chilenos antes que su propia popularidad y coraje para explicar lo difícil de explicar (como que los retiros deberían pagar impuestos). Un triste resultado.

El Senado ahora tiene la oportunidad de optar por un proyecto distinto que devuelva algo de seriedad y dignidad al Congreso. Un proyecto que refleje el entendimiento que el retiro dejará un vacío financiero en el futuro cercano (tal vez cuando alguno de ellos gobierne) para el Estado, que solo perjudicará las pensiones de los chilenos, que permitirá a los más ricos no pagar impuestos y que disminuirá cualquier capacidad del Estado para una reforma seria a las pensiones. Evidenciaría que todavía quedan políticos con la capacidad de enfrentar decisiones difíciles que no son necesariamente populares y explicar con valentía por qué toman sus decisiones.

En un porfiado optimismo todavía quedamos algunos que esperamos que se llegue a un acuerdo. Por favor no socaven nuestra esperanza.

Jorge Fantuzzi

Felipe Sepúlveda

Economistas FK Economics

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