Columna de Manuel Viera: Minería: parálisis o solo aboulomanía



Por Manuel Viera, Dr. en Economía, Minera y Finanzas; Ceo & managing partner Metaproject Chile

Chile y su minería están enfrentando distintos escenarios que la tienen en un estado de parálisis, no permitiendo avanzar y desarrollarse en escenarios mundiales de riesgo e incertidumbre.

Los escenarios y las grandes decisiones que Chile y su minería deben tomar a la brevedad con el fin de seguir siendo competitivos y seguir aportando con divisas a las arcas fiscales, es decir con un PIB superior al 10%, son las siguientes:

La transición energética dispara el precio de las materias primas como cobre, litio, níquel y cobalto. Hemos vistos como el precio del carbonato de litio solo en este año se ha triplicado, llegando a una cifra récord de US$ 71.315 por tonelada (500.500 yuanes según datos de la Asían Metal Inc.), gracias a la fabricación de vehículos eléctricos (VE), comenzando una guerra entre los fabricantes mundiales de ellos. Se estima de manera optimista que para el 2040 se habrán producido 400 millones de VE, según el modelo de pronóstico Zoe o Tesla 3, es decir, se requerirá una gran cantidad de litio metálico por cada año, esto es, entre 2,5 a 4 veces la producción mundial actual de mina. ¿Chile tendrá un plan estratégico y un plan de acción para aprovechar esta oportunidad histórica con su litio?

Hay amenazas que se deben enfrentar urgente. Muchos países intensifican la búsqueda y explotación de nuevos yacimientos, como Canadá con su yacimiento en la provincia de Manitoba, que generaría una producción de 160.000ton por año de litio para Tesla, Ford, LG Chen y Panasonic. Es decir, la oferta se está moviendo rápidamente para satisfacer la demanda futura. Y aquí está el dilema: ¿qué está haciendo Chile para entrar a jugar en este escenario y no perder participación de mercado, teniendo grandes ventajas competitivas de sus salares? Acaso, ¿padecemos de aboulomanía, es decir, algún trastorno que no genera graves cuadros de indecisión?

En relación al cobre nuestro de cada día, existe una predisposición al parecer de estancar el desarrollo por las medidas que se están estudiando. Veamos algunas:

Aplicación de un nuevo modelo de royalty “ad valorem” y otra componente que se aplica sobre la renta minera, con tasas de entre 2% y 32% sobre la rentabilidad operacional, para precios del cobre entre dos y cinco dólares la libra, es decir, sobre el ROE. Mi opinión es que se debe aplicar solo una variable para unos recursos no renovables.

El modelo que propongo es la búsqueda de un punto de equilibrio con horizonte móvil que siga el camino “browniano” del precio del cobre, a fin de que cuando existan saltos en el precio hacia arriba ambos ganan equitativamente y cuando los saltos son hacia bajo ambos ganan menos en equidad, es decir, ese punto de equilibrio que maximiza la recaudación fiscal y rentabilidad justa para el privado, además de usar el concepto de depletion o factor de agotamiento unido a la regla de hotelling. Este modelo permite mantener la paz entre maximizar la recaudación fiscal para el Estado, y para el privado, una rentabilidad justa.

¿Por qué no se puede aplicar el royalty ad valorem a las ventas en Chile?

El consejo es que cuando existen yacimientos monoproductores como son los chilenos no se debe aplicar, salvo si son polimetálicos, como en Perú, Ecuador y México.

Aplicando un impuesto a las ventas puede generar que se reduzca el inventario de reservas económicamente explotables; disminuya la vida útil de la mina, y con ello menos tributos para el Estado; que mucho mineral quede in situ o en el cerro, lo que es directamente una pérdida y no generará renta ni nuevos tributos para el Estado; que no se respete ni cuide una estatus de minería de clase mundial, siguiendo con una visión de “vaca lechera”; y que yacimientos con leyes bajas, como son nuestros yacimientos, estarán por debajo del punto de equilibrio y será difícil seguir operando con esta excesiva carga tributaria. Muchos proyectos de inversión no se ejecutarán, lo que significa menor recaudación fiscal y será muy difícil que vuelvan.

La transición energética necesita cobre y litio, y Chile tiene las mayores reservas. Entonces, ¿qué se necesita? Solo una buena política pública y tomar decisiones que vayan por el bien superior del país. Pero el momento es ahora, no hay opción, es una obligación hacerlo rápido. Pues si sabemos esta información y aun así se persiste en tomar una decisión que hace daño, entonces podemos decir que estamos sufriendo una aboulomanía en su grado máximo.

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