Señor director

Cuando era niño, subía al techo de mi casa a observar el cielo, preso de mi curiosidad por saber que había mas allá de las estrellas inspirado en la serie "perdidos en el espacio". En esos momentos, jamás imagine que podría ser observador participante de uno de los hitos más significativos para nuestro país desde el punto de vista de su desarrollo.

Eso ocurrió esta semana, cuando el Congreso, luego de un arduo y provechoso debate, que duró poco más de un año, despachó, para su promulgación, el proyecto de ley que crea el ministerio de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación. Como dijimos muchas veces, esta nueva institucionalidad no es un capricho de científicos, ni menos significa institucionalizar privilegios para los investigadores. Es una ventana de oportunidad para aprovechar lo mejor de nuestro territorio y utilizar todos los talentos de nuestros ciudadanos para lograr el desarrollo.

La nueva institucionalidad ya es un hecho. Pero ahora viene lo más difícil. Y eso no es otra cosa que mantener el consenso de voluntades que vimos en el Congreso, donde sin importar la vereda política todos aportaron a un objetivo común. Los políticos hicieron su parte. Ahora corresponde que el sector privado, el sector público, las universidades, los investigadores y los académicos tomen las herramientas que entrega el ministerio para encontrar la sinergia que nos permita que la ciencia y el conocimiento salgan de los laboratorios y centros de investigación a la sociedad, ya sea en la forma de aplicaciones prácticas o de una mejor educación. Solo de ese modo podremos asegurar el bienestar de nuestra sociedad hoy y en el futuro.

Mario Hamuy

Premio nacional de Ciencias Exactas 2015 y presidente del Consejo de Conicyt

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