No conocen Chile



Por Agustín Iglesias, concejal de Independencia; director zona centro – norte Fundación Pacto Social

La crisis política en nuestro país es profunda. No se ven caminos de esperanza ni grandes liderazgos que nos vayan a sacar de esta situación en el corto plazo. Y posiblemente –como en casi todas las cosas– son múltiples los factores que explican nuestra situación actual. Sin embargo, hay uno que creo ha quedado de manifiesto en este fallido proceso constituyente: nuestra clase política no conoce Chile.

La masividad de las movilizaciones de octubre del año 2019 nos mostraba un malestar profundo. Un país hastiado por situaciones de injusticia que no han sido resueltas por largos años. Situaciones que parecían invisibles a los ojos de quienes nos gobernaban en ese entonces, que aseguraban que no lo veían venir o que ante legítimos reclamos de la ciudadanía simplemente le aconsejaban levantarse más temprano.

Esa crisis decantó en un proceso constituyente y luego en la elección de un gobierno que aparentemente representaba mejor el sentir ciudadano y los dolores que a ellos les aquejan. La típica frase cliché y mal normalizada de que “La izquierda entiende mejor al pueblo” parecía confirmarse con los votos de una ciudadanía desencantada. Pero no.

Quizás esta es la mayor de las bofetadas de la ciudadanía al proyecto que encarna el Frente Amplio: la constatación profunda y clara de que no conocen Chile.

Creyeron que comprendían el malestar que existe por las pensiones, y que una propuesta de ahorro colectivo dejando fuera el resguardo explícito de los ahorros provisionales haría sentido a la ciudadanía. Pero no, el esfuerzo puesto por años en esos fondos no es en vano y los chilenos si creen que es su plata.

Creyeron que entendían bien el conflicto indígena, y que la plurinacionalidad con todo el paquete de medidas que la acompañaban eran la reparación que los pueblos indígenas añoraban. Pero no, la votación en La Araucanía demostró que, salvo a un grupo de fanáticos, esas ideas no le hacen sentido a muchos.

Creyeron que eran los voceros de quienes sufren por la escasez de agua y que sus ideas en el texto representaban la solución que ellos por tantos años esperaban. Pero no, Petorca les dio una bofetada porque saben que “un texto no hará llover” y que no están dispuesto a renunciar a sus tradiciones del campo que han heredado de sus familias.

Estaban más preocupados de usar lenguaje inclusivo para no decepcionar a su fanaticada de Ñuñoa que de entender y valorar los símbolos patrios que generan pertenencia a lo largo y ancho de Chile.

Aún hay mucho por comprender y escuchar de nuestro país. Y cualquier proyecto político que se quiera tomar enserio la tarea de orientar y liderar las grandes transformaciones que la ciudadanía demanda, necesita dedicar tiempo de calidad a escuchar y entender donde esta puesta el alma de Chile. Solo así recuperaremos la política, solo así podremos dar esperanza. Si no reconocemos eso, y creemos que nuestras tesis fallan solo porque “somos adelantado a los tiempos”, la ciudadanía nos seguirá rechazando.

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