No hay que tenerle miedo a la hoja en blanco

Temáticas de la Constitución de la Republica de Chile

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO


Las funas y situaciones de violencia que hemos visto a raíz del boicot de unos pocos en contra de la PSU deben ser rechazadas en forma categórica y clara, sin matices ni titubeos. El respeto a la dignidad de cada una de las personas es un presupuesto básico de convivencia civilizada y también de los derechos humanos. Por lo mismo, el utilizar y abusar de terceras personas en busca de un fin que se considera loable (cambiar la PSU), no puede ser considerado jamás como un triunfo. Muy por el contrario, el abuso es siempre una derrota, venga de donde venga.

Porque rechazo la violencia sin matices, y porque creo que el miedo no es buen consejero para la conducción política de un país, es que me llama profundamente la atención la declaración de los senadores de RN, quienes a raíz de los hechos de violencia en la PSU (preocupación que hago propia) llamaron a rechazar la idea de una nueva Constitución que parte de una hoja en blanco, señalando que eso someterá al país a una inestabilidad y confrontación. En otras palabras, llaman a rechazar una nueva Constitución porque la hoja en blanco les da miedo.

Y ahí la gran pregunta que surge es por qué le tienen tanto miedo a esa hoja en blanco. La hoja en blanco no significa que en Chile se va a imponer un "borrón y cuenta nueva" constitucional, en el que desaparezcan todas las instituciones que conocemos.

En nuestro país se han creado varias constituciones (la de 1833, 1925, 1980, solo por dar algunos ejemplos) y todas éstas han partido con una hoja en blanco. Puede gustarnos o no su contenido, pero es difícil afirmar que la misma generó inestabilidad.

La hoja en blanco no significa que la nueva Constitución va a ser escrita sin otro insumo que una hoja en blanco. El proceso constituyente es una oportunidad para construir un futuro con la conciencia de la historia política, social, económica y cultural de un país, incluyendo las constituciones anteriores como insumo de análisis. Solo eso explica que en la Constitución actual estén recogidas normas que formaron parte de constituciones anteriores, como por ejemplo aquella que indica que en Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre, que fue creada en la Constitución de 1823. Algunas normas seguramente van a cambiar, eso no quiere decir que vaya a cambiar absolutamente todo.

Asimismo, la hoja en blanco no está realmente vacía. El país tiene compromisos internacionales contraídos a través de tratados internacionales que no pueden ser desconocidos por una nueva Constitución, en especial aquellos que implican el reconocimiento de los derechos humanos. Y los derechos humanos están compuestos por distintos derechos, incluyendo, por ejemplo, el derecho a la propiedad privada.

La violencia debe ser rechazada, pero la hoja en blanco no es sinónimo de violencia ni de inestabilidad. Tampoco es un salto al vacío. La hoja en blanco es una mirada de futuro con conciencia sobre el pasado.

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