OCDE y relevancia de la educación parvularia



Esta semana, la OCDE publicó el informe Education at a Glance 2018, el que cada año entrega interesantes cifras actualizadas para describir y comparar los sistemas educativos de los países miembros, así como la evolución de cada uno en el tiempo. Entre la gran cantidad de información que de aquí se puede obtener, una de las principales lecciones que fueron destacadas por el Secretario General de la OCDE durante su presentación en París, fue la relevancia de que los países pongan el foco en la educación temprana. En su discurso señaló que los datos y la evidencia recogidos en el informe indican que la educación parvularia, en la medida que es de calidad, tiene el potencial de mejorar las habilidades cognitivas de los niños, así como también su desarrollo socioemocional. Y que esto es especialmente válido para niños provenientes de entornos socioeconómicos más modestos, toda vez que éstos requieren compensar las menores oportunidades de aprendizaje dentro de su hogar.

Asimismo, se destacó a la educación parvularia como una herramienta potente para la movilidad social y para la reducción de la pobreza. El informe recomienda que para que los países puedan alcanzar una mayor equidad y reducir las desigualdades, prioricen las inversiones en la educación de los más vulnerables, y avancen en el desarrollo de una oferta de educación inicial de alta calidad. En esta línea, se menciona la importancia de contar con una adecuada tasa de niños por educadora, así como también la buena formación de éstas.

En el caso de Chile, el informe da cuenta del crecimiento que ha experimentado el acceso a este nivel educativo durante las últimas décadas. Si el año 2005 la cobertura de educación parvularia entre los niños de 3 a 5 años era de 39%, en comparación con el 76% promedio de la OCDE, en 2016 la brecha se redujo considerablemente, llegando al 79% de los niños de dicha edad. Este porcentaje, sin embargo, nos sigue ubicando muy por debajo del promedio actual (86%). Y al examinar cómo es el acceso de los niños por edad, se observa que mientras la cobertura para los 4 y 5 años (86% y 95%, respectivamente) se encuentra en línea con el promedio de la OCDE, es en el grupo de 3 años donde hay un reto importante: la cobertura en esa edad es de sólo 56%, 20 puntos porcentuales por debajo del promedio.

De esta forma, los antecedentes aportados por la OCDE avalan el reciente anuncio de la ministra de Educación sobre el envío de un proyecto de ley para crear un financiamiento estable a los jardines infantiles vía una subvención por niño. Actualmente dicho aporte sólo cubre a los niños de pre kínder y kínder, de manera que extender el financiamiento al nivel previo constituye un primer paso necesario para ampliar la cobertura precisamente en el segmento de 3 años, que es el que aún se está quedando atrás. Así, si bien será necesario conocer el detalle de la propuesta una vez que ésta sea ingresada, en primera instancia parece una idea bien orientada.

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