Pablo Allard

Pablo Allard

Arquitecto urbanista

Opinión

Calamidad en Calama

Calama (Foto: Agencia Uno)

La emergencia vivida por las intensas lluvias en el norte grande y las altas temperaturas en el centro y sur del país terminan por confirmar que el cambio climático ya no es una teoría sino una realidad inevitable. Cada vez serán más recurrentes e intensos los eventos naturales que deriven en desastres urbanos si no invertimos hoy en ciudades y territorios más resilientes.

En este sentido, lo acontecido en Calama, con el desborde del río Loa, falta de suministro de agua potable, el anegamiento parcial del nuevo hospital, el cierre de faenas de Chuquicamata y otros complejos mineros significarán costos de recuperación y reconstrucción mucho mayores que las obras necesarias para haber mitigado los riesgos.

Mayores serán aún los costos ecológicos y ambientales en la cuenca y oasis del Loa, atendiendo a la cantidad de material tóxico y contaminantes que por décadas fueron negligentemente acumulados en fondos de sitio de la ciudad y alrededores, que fueron arrastrados por la corriente mezclándose con el fértil limo que da vida al oasis. Faltan antecedentes para medir el impacto que pueda tener esta contaminación, pero será determinante en la sustentabilidad futura de la frágil ecología del paisaje altiplánico.

¿Cómo recuperamos la ciudad? Por suerte, Calama no tiene que partir de cero, ya que a partir de las movilizaciones sociales y protestas por una mejor calidad de vida que se dieron el año 2011, se estableció el Consorcio Calama PLUS, entidad público-privada liderada por Codelco y que tuvo como misión el diseño e implementación de un Plan Urbano Sustentable con el mismo nombre. Basado en la exitosa experiencia que la firma de arquitectura Elemental y Tironi Asociados tuvieron en el Plan de Reconstrucción de Constitución luego del 27F, se logró desarrollar un Plan Maestro y una cartera de proyectos que fueron presentados y validados por la comunidad en una serie de instancias de participación ciudadana. Varios de estos proyectos tenían que ver con temas de resiliencia y recuperación ambiental del oasis, y generaron altas expectativas en un momento en que las tensiones sociales en la ciudad exigían que los recursos generados por la extracción de cobre reditaran en inversiones para mejorar la decaída calidad de vida de la ciudad. Lamentablemente una vez definida la cartera de proyectos las tensiones bajaron, a lo que se agregó una serie de críticas por parte de concejales y actores locales respecto a la idoneidad y expectativas que generaba el plan. Ante lo cual Codelco decidió bajarle el perfil a la iniciativa, la cual siguió con una cartera de 13 proyectos distintos a los originalmente propuestos y con un horizonte de ejecución al año 2025.

Esta situación puede cambiar ahora que se hace urgente un plan de recuperación para la ciudad. Si Calama PLUS no logró consolidar una estructura de gobernanza que le diera sustentabilidad más allá del apoyo de Codelco, este es el momento para reimpulsar la iniciativa, integrando las obras necesarias para que por fin el país le devuelva la mano a esta ciudad que ha visto muy pocos de los beneficios de generar el “sueldo de Chile.”

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