Pandemia y política



Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo

Cuarentena en toda la Región Metropolitana, 84% de la población confinada justo por dos semanas. ¿Decisión política o sanitaria? En el mundo entero los gobiernos son juzgados por su manejo de la pandemia y, como alguien señaló por ahí, por una extraña razón en distintos lugares, todos los expertos parecen estar en la oposición y ninguno en el gobierno. Así es la política.

En Chile, uno de los países que mejor ha manejado la pandemia en tres aspectos críticos: 1) disponibilidad de camas UCI y ventiladores mecánicos; 2) vacunación, y 3) ayuda económica a la población, la oposición reclama que todo está mal. Pese a que somos el país que más rápido vacuna en el mundo ahora se critica al gobierno porque en la capital las comunas de altos ingresos tienen menos restricciones a la movilidad que la mayoría de la región. Se les da un tratamiento especial, se dice. Hace un año atrás, cuando esas comunas mostraban mayores índices de contagio y el gobierno aplicó restricciones más drásticas en esos lugares, la oposición dijo que estaban protegiendo a los ricos y matando a los pobres. Así de miserable puede ser una oposición ciega a la verdad. Para ellos hacer daño al gobierno es el propósito principal y todo lo demás está subordinado a ese objetivo. Resultado: el gobierno decreta cuarentena aun en comunas como Las Condes y Lo Barnechea que no han empeorado sus cifras.

La ecuación pandemia-política se desarrolla como una carrera olímpica entre vacunación rápida, que baja sustancialmente el riesgo de muerte; y el incremento de contagios durante marzo luego del aumento en la movilidad tras las vacaciones, que vuelve a estresar la disponibilidad del sistema de salud. En este contexto, el gobierno se ha visto conminado esta semana por el politizado Colegio Médico a suspender las elecciones del 11 de abril. Una razón tras esta demanda es que la oposición parece haberse percatado que su deficiente gestión política en la negociación para las listas a la elección de constituyentes le va a cobrar la cuenta, pues la centroderecha se verá favorecida al llevar una lista única, lo que permitirá obtener una proporción de escaños mayor a su porcentaje de votos. Por eso tratan de postergar la elección y si no lo logran no faltarán los que intentarán quitarle legitimidad, como si la tontera en la negociación fuera culpa de sus adversarios. Pero el gobierno ya ha cruzado el Rubicón: debe resistir las presiones de quienes declaran estar en guerra contra él; solo una catástrofe sanitaria podría llevar a suspender una elección para la que faltan apenas dos semanas y para ello jugó su última carta: cuarentena total para los ricos hasta la elección, lo que espera acalle a la oposición. Es política y la duda es si un gobierno que escucha tanto a la oposición, pasa a convertirse en uno pauteado por ella.

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