Paridad y matrimonio homosexual

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SEÑOR DIRECTOR

Aunque soy contrario a la denominada paridad en la Convención Constitucional, el único argumento que me ha hecho sentido respecto de tener igual cantidad de constituyentes hombres y mujeres, es el aporte que supone el complemento de ambos sexos. El conocimiento científicamente afianzado (la biología, la anatomía, la fisiología, la embriología, la genética, la neurociencia, etc.) ha demostrado de forma empírica las diferencias entre hombres y mujeres, las cuales pueden nutrir el debate constitucional en beneficio de la sociedad si están igualmente representadas.

Estas diferencias, provechosas para la sociedad, lo son primero para la familia, su núcleo fundamental, y para quienes la componen: mujer, marido y, eventual y muy probablemente, hijos. En el matrimonio, institución primero natural y después jurídica, la diferencia de sexo es un elemento esencial y las diferencias entre los distintos sexos es enriquecedora. Es Dios, a través de la naturaleza que nos ha impuesto, quien ha querido que la familia naturalmente nazca por la unión, con affectio maritalis, entre un hombre y una mujer. Así, la unión entre personas del mismo sexo es tan artificial que ella no puede tener lugar sin una intervención por parte del Estado que fuerce y distorsione el concepto, como ha ocurrido en otros países.

A raíz del proyecto de ley sobre matrimonio “igualitario”, que el Presidente ha impulsado, se arguye precisamente lo contrario: que no existirían diferencias objetivas entre hombres y mujeres en cuanto a la conformación de una familia. En este caso, lo afirmado es una igualdad radical entre ambos sexos, que haría discriminatoria la desigualdad jurídica entre la institución propiamente matrimonial y las uniones homosexuales.

Conforme a lo anterior, se desmorona el único argumento que hacía sentido a la paridad. Es evidente que dichas diferencias sí existen y sí aportan a la sociedad. La familia reclama la diferencia. El proyecto responde a una ideología contraria a la naturaleza humana y deja de manifiesto la falta de lógica de quienes lo apoyan habiendo promovido, pocos meses atrás, un proceso constituyente paritario.

Mario Correa Manríquez

Abogado, Profesor Derecho UC

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