Pensión básica universal



SEÑOR DIRECTOR

En su carta en respuesta a mi columna del sábado pasado, Patricio Arrau clarifica su propuesta de PBU escrita con Cecilia Cifuentes.

Celebro el cambio de perspectiva de los autores hacia la universalidad. En particular celebro su propuesta de exclusión inversa en el sentido de otorgar el beneficio universalmente y corregir los excesos en la declaración anual de impuesto a la renta que, en los hechos, realiza el 20% de mayores ingresos.

Mi objeción no se refiere al instrumento, sino a que su economía política estará dominada por la discusión de suficiencia de la pensión, es decir, la tasa de reemplazo a la que aspira. Si esto es así, la propuesta arriesga que su promesa no se mantenga. La razón es que dadas las estrecheces fiscales, al corto andar habrá presiones para que a) el monto de referencia sea menor o, más probablemente, b) para que la universalidad que los autores proponen no sea tal.

Proyectada en el tiempo, sostengo que la propuesta no es creíble dada la historia previa en que el pilar solidario no avanzó en cobertura como lo preveía la reforma de 2008. En ese caso, la PBS tenía también vocación universalista y no se cumplió. La mejor forma de incrementar las pensiones de manera sostenible en el tiempo es usar el 6% de nueva cotización del empleador para acumular ahorro colectivamente, pero siguiendo criterios más universales de asignación a cuentas individuales que permitan transferencias inter e intrageneracionales que vayan variando en función de los cálculos actuariales que debiera realizar un consejo autónomo.

Guillermo Larraín

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