Pensiones y estrés

AFP Pensiones



La reforma de pensiones es el tema de política pública más importante en este momento. Chile fue pionero en modernizar su sistema de pensiones en 1981, cuando, al igual que otros países, tenía un gran déficit de financiamiento en su sistema de reparto con beneficios definidos. Financiar estos programas con envejecimiento de la población, requiere aumentar los impuestos a la nómina, o crear inflación, dos alternativas que ya empezaban a paralizar las economías. Mirado desde Chile hoy, es irónico que ya en 1994, el Banco Mundial publicara el estudio Envejecimiento sin Crisis, que promovía reformas a los sistemas de pensiones siguiendo exactamente el modelo chileno. Estos programas se basan en tres pilares: ahorro obligatorio, pensiones básicas financiadas por impuestos generales, y ahorros voluntarios.

Después de 25 años, la molestia de muchos ciudadanos con las pensiones recibidas se manifiesta en Chile porque su sistema se reformó primero. El resto del mundo podría tener la misma suerte, especialmente donde la informalidad borra la obligatoriedad de ahorrar. La alternativa no es volver a establecer sistemas de reparto que sabemos son insostenibles. El remedio es guiar a los ciudadanos a alcanzar la pensión que quieren obtener. Esto significa ayudarlos a: (1) entender que el aporte del Estado es una base, solo una base, y que los ahorros individuales son necesarios para lograr la pensión deseada; y (2) que la pensión lograda depende de la continuidad de los ahorros y de la edad de pensión, ambos de decisión personal. Además, la economía del comportamiento nos enseña que la mayoría somos pasivos en lo financiero, por lo que las contribuciones automáticas -a través del empleador- son más efectivas para incrementar ahorros que los subsidios u otros incentivos.

Para el trabajador típico, es estresante vivir con la duda de si su ingreso será suficiente para pagar sus cuentas en edad avanzada. Según Robert C. Merton (Nobel 1997) la práctica y regulación de la inversión para pensiones debe reorientarse y dar prioridad al monto deseado de pensión como objetivo. Para ayudar a los individuos a obtener la pensión deseada, podemos aplicar el concepto de "inmunización financiera" al ahorro para pensiones. Se trata de invertir en forma deliberada para que el trabajador pueda costear gastos futuros. Si la persona tiene una noción del ahorro requerido para obtener la pensión deseada, sabe qué hacer para proteger su futuro en medio de mil exigencias en el presente.

Por otra parte, si la intención de ahorrar se ha postergado y quedan pocos años para acumular ahorros, la misma información será muy estresante. Ya sabemos que el ahorro nos cuesta, y que la obligación de aportar a través del empleador facilita el esfuerzo del trabajador formal. Por esta razón entre otras, es urgente eliminar las barreras que hoy existen para que los empleos sean todos formales. Esto ayudaría principalmente a los jóvenes y a las mujeres.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.