SEÑOR DIRECTOR

Sorprende el enfoque de la carta de los pescadores de Caleta Portales; omiten muchas cosas.

El verdadero problema de la merluza común es la pesca ilegal. Lo ha determinado el Comité de Manejo de la merluza gayi, estudios de ONG, de la misma Subsecretaría de Pesca y el plan propuesto por el Comité de Manejo y aprobado por la Subpesca en 2018.

Otro error: desacreditan el valor de las certificaciones internacionales de sustentabilidad, cuando en realidad son el instrumento más estricto para evaluar el estado de las pesquerías.

Con el fin de cuidar el ecosistema marino y los recursos pesqueros, trabajamos desde 2014, certificando la sustentabilidad de ocho pesquerías bajo el programa Marine Stewardship Council (MSC). El jurel y la merluza austral, las más recientes. Ello implica que nuestras prácticas de pesca son sustentables. ¿Cuántas pesquerías artesanales tienen certificación? Ninguna.

No pasa de ser un eslogan que la pesca de arrastre es la causa del agotamiento de los recursos. En nuestro caso fuimos las primeras pesquerías industriales chilenas que certificamos la sustentabilidad de las pesquerías de arrastre de langostinos amarillo, langostino colorado y camarón nailon.La industria también busca certificar la merluza común, sin embargo, dada la altísima exposición a la pesca ilegal, realizada por ciertos sectores de la pesca artesanal, no se ha podido avanzar.

Pongamos el foco en frenar la pesca ilegal; que las cuotas se cumplan, y que Sernapesca certifique el 100% de los desembarques. Cuidemos la sostenibilidad económica de los pescadores legales. En esta materia debemos trabajar todos los actores.

Leandro Sturla F.

Gerente

Asociación de Industriales y Armadores Pesqueros de la Región de Coquimbo

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