Luis Larraín A.

Luis Larraín A.

Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo

Opinión

Piñera en Cúcuta


El Presidente Piñera viajó a Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela donde se entregó ayuda humanitaria a miles de venezolanos. Estos viajaron kilómetros, incluso a pie, para recibir alimentos o remedios que pueden salvar sus vidas.
Piñera asume así, junto al Presidente de Colombia Iván Duque, el liderazgo en esta operación que intenta hacerse cargo del problema humanitario más importante que vive hoy el mundo y que ha sido gestionada por el Presidente encargado de ese país, Juan Guaidó.
Venezuela tiene históricos lazos con Chile, recordemos nada más a Andrés Bello, y es de acuerdo a informaciones recientes el lugar de nacimiento del mayor número de inmigrantes que hay en nuestro país.
Pese a ello, varios políticos de oposición han criticado el viaje de Piñera a Cúcuta. Algunos porque derechamente respaldan al régimen socialista de Maduro, como el Partido Comunista y ciertos personeros del Frente Amplio. Sin embargo, el apoyo a Maduro se ha ido diluyendo, y tanto Beatriz Sánchez como Jackson y Boric hoy día condenan a ese régimen, olvidando convenientemente su entusiasta adhesión hasta hace poco. Confirmando que su afán de criticar a Piñera es más fuerte, varios políticos chilenos de centroizquierda que han repudiado a Maduro, han criticado el viaje del Presidente a Cúcuta; entre ellos, Mariano Fernández, José Miguel Insulza, Ignacio Walker y Heraldo Muñoz.
Las razones esgrimidas para criticar a Piñera son diversas. La más socorrida es que el Presidente debe priorizar la gestión interna, en particular los desastres naturales que ha vivido el país. También se ha criticado el costo por parte de algunos tardíos conversos a la austeridad fiscal y, por último, hay quienes dicen que desvía la atención.
En fin, pretextos no faltan, pero son poco convincentes. Desde luego, el Presidente puede viajar a Cúcuta y ser también el mandatario más presente y efectivo en enfrentar las catástrofes que han asolado al país.
Lo que parece estar detrás de la oposición al viaje de Piñera es el contraste que marca su apoyo decidido a la causa democrática del pueblo venezolano y su liderazgo en la región, con la ambigua posición que sostuvo la centroizquierda durante la presidencia de Michelle Bachelet, que la exmandataria mantiene hasta la fecha en su cargo de Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Es la vergüenza que sufren por su propio rol y su falta de liderazgo y vocación democrática, que queda en evidencia con el rol que asume hoy Piñera.
El alivio que esta ayuda humanitaria trae a los venezolanos debiera hacerles recapacitar y reconocer que allí se vive un grave atentado contra los derechos humanos, que ellos no supieron denunciar y que el apoyo del gobierno de Chile al pueblo venezolano es un gesto necesario y legítimo.

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