Pobreza y profesores



SEÑOR DIRECTOR

Hace casi 25 años, el abogado y escritor Gonzalo Vial acusaba una verdad cruda y latente en Chile. Si bien en aquellos tiempos el carro del progreso en el país corría “acelerada y majestuosamente”, la pobreza extrema no pudo treparse en él, no tuvo los instrumentos; en otras palabras, no tuvo educación.

Hoy, al carro del progreso se le acaba la bencina y la educación de los más pobres es más que nunca una incógnita. Y aunque los expertos se aburrieron de señalar que los vacíos educacionales derivados de la pandemia serán irreparables para los niños, el Colegio de Profesores aguarda impertérrito. En tanto, las brechas educacionales se siguen estirando y la historia de los invisibles se repite.

Jorge Hagedorn

Investigador IdeaPaís

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.