Hacer política: un ojo en lo inmediato, un ojo al horizonte

La-Moneda



SEÑOR DIRECTOR

¿Quién ganará las próximas elecciones? La buena política se hace actuando en el corto plazo y mirando a largo plazo. Más aún en tiempos de cambio exponencial. La democracia privilegia el corto y subordina el pensamiento estratégico. Para gobernar bien no solo es necesario atender a las metas electorales y las encuestas, también a las propuestas de largo alcance, que ayudan en las elecciones.

Las fuerzas de centroderecha y de centroizquierda se enfrentarán con votos, y también con ideas. Una narrativa de futuro, sustentada en propuestas serias, es decisiva para convocar y ganar las preferencias ciudadanas. Las naturales disputas políticas, como la acusación constitucional reciente, por cierto alteran las preferencias; algunos se fortalecen, otros se debilitan. Pero son ciclos menores.

Lo fundamental de las opciones políticas y presidenciales es proponer un camino para encarar los grandes desafíos del futuro. Para la izquierda, los ejes son igualdad, corregir una lógica individualista y privatizadora en la provisión de bienes públicos, en la educación, la salud, las pensiones, medioambiente, innovación y participación social. Lo público debe expandirse. Al final, el progreso de los países depende de las ideas estratégicas que los animan. En esta materia, Chile es débil, y debemos desarrollar nuestra capacidad programática. La dispersión de fuerzas en la izquierda es consecuencia de la ausencia de un núcleo común que dé forma a un nuevo proyecto político.

La buena política también exige que gobierno y oposición actúen evitando la polarización , afianzando las instituciones democráticas, que concuerden en materias estratégicas, para navegar más allá de los cuatro años de cada gobierno. Infraestructura, energía, agua, innovación y educación son ejemplos de entendimiento posible a largo plazo.

Cuidado. Observemos a nuestro alrededor, cercano y lejano. La situación de otros países nos obliga a cuidar la estabilidad institucional y a realizar reformas indispensables para la cohesión social. La tarea esencial del progresismo es llevar a cabo cambios sustantivos proinclusión e innovación, que modernicen el país y mejoren la convivencia nacional. Con ello crecerán sus opciones de ganar las elecciones y gobernar bien.

Sergio Bitar

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