¿Por qué preferir Europa al reiniciarse la recuperación económica global?

Axel Christensen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina e Iberia de BlackRock.



Si bien en América Latina y en muchas regiones de Estados Unidos los casos de COVID-19 siguen en ascenso, un cada vez mayor número de países alrededor del mundo empiezan a registrar mejorías en la contención del virus. Ello está permitiendo un reinicio gradual de la recuperación económica y que muchos comiencen a salir de la recesión.

Si estuviéramos en una recesión “tradicional”, el análisis de tendencias pasadas nos llevaría a privilegiar la exposición a activos con una mayor sensibilidad a la recuperación. Una rotación hacia sectores con mayor ciclicidad (como el industrial manufacturero o los de bienes de consumo discrecionales como automóviles) usualmente tiene mejor desempeño relativo a sectores más defensivos (como bienes de consumo esenciales), que proporcionaron un mejor refugio en los momentos más agudos de la crisis.

Desde una perspectiva regional, esta rotación en la etapa de reactivación económica típicamente ha sido desde acciones de Estados Unidos (que suelen tener mayor representación de sectores menos cíclicos) hacia Europa, Japón y Mercados Emergentes, que son regiones más sensibles al crecimiento económico.

En esta ocasión, al no tratarse de un ciclo económico “tradicional”, sino que una originada por una crisis de salud (algo con un impacto más parecido a un desastre natural), es razonable pensar que el proceso de reactivación económica tampoco lo será. Esto implicará que la estrategia de rotación también sea diferente. En lo sectorial, por ejemplo, algunas industrias cíclicas (como transporte aéreo u hoteles) han sufrido un impacto más directo de la pandemia y tardaran más tiempo en recuperarse.

En lo regional, Europa sobresale como la exposición regional más atractiva, en un heterogéneo proceso de reactivación económica global. Aparte de la exposición al repunte de crecimiento global, la región cuenta con una infraestructura de salud robusta y ha visto respuesta política contundente, como lo ha puesto de relieve el reciente acuerdo para el fondo de recuperación por € 750 mil millones recientemente aprobado.

Por el contrario, los beneficiarios tradicionales de una recuperación del crecimiento, los mercados emergentes, no muestran las mismas señales de fortaleza. Incluso, regiones emergentes como América Latina, África y Europa del Este aún están expuestos a mayores riesgos de contagio como se visualiza en el siguiente gráfico:

Es importante notar, eso sí, que los mercados emergentes son heterogéneos. El brote de virus y la capacidad de resistirlo varía mucho según el país. Muchas economías del norte de Asia, por ejemplo, parecen haber ganado el control de la epidemia y tienen balances relativamente sólidos y el espacio político para capear la recesión o al menos salir pronto de ella. Pero incluso ahí Europa gana, pues las empresas europeas también están muy orientadas a beneficiarse de la recuperación de la economía china, uno de sus principales destinos de exportaciones.

Es importante destacar que la coordinación sin precedentes entre las autoridades fiscales y monetarias está permitiendo que la región desate el estímulo y reduzca los costos de los préstamos periféricos al mismo tiempo. Por el contrario, vemos que el espacio de políticas económicas en muchos países emergentes es mucho más limitado, ya que muchos corren el riesgo de que sus tasas de interés suban o sus monedas se devalúen en respuesta a más estímulos fiscales o monetarios.

¿Cuáles son los riesgos de preferir Europa sobre emergentes? Primero, una sorpresa en la trayectoria de la pandemia. Esto podría variar desde una caída en las tasas de infección que hoy tienen países en desarrollo hasta un resurgimiento del virus en Europa. En segundo lugar, las acciones de los mercados emergentes podrían superar aún más a sus pares europeos si el dólar se debilita mucho o si el crecimiento global es mucho mayor de lo esperado.

En resumen, estamos recomendado sobreponderar acciones europeas en una cartera accionaria de exposición internacional debido su combinación de región cíclica, mejor infraestructura de salud para contener la pandemia y su respuesta de política económica más robusta. Estamos subponderando en acciones de mercados emergentes –fuera del norte de Asia– debido a la propagación de la pandemia y al espacio limitado de políticas.

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