¿Posponer o mantener las elecciones?



SEÑOR DIRECTOR

Inesperadamente como hace un año, se nos vuelva a presentar el dilema de realizar o no elecciones en un contexto de amenaza sanitaria. Esto nos plantea una cuestión de fondo: ¿pueden las democracias enfermar y con ello amenazar su capacidad para garantizar los derechos políticos? Las democracias no pueden enfermar.

No pueden ni deben dejar de garantizar los derechos de los ciudadanos en todo momento. Sin embargo, cada vez más nos enfrentamos a situaciones como la actual pandemia, desastres naturales o conflictos que obligan a las democracias a adaptarse a circunstancias adversas para garantizar el ejercicio democrático de sus ciudadanos. Plantear esta situación como dilema supone de entrada una renuncia a la solvencia de nuestra institucionalidad electoral para encontrar y ofrecer soluciones técnicas, organizativas y políticas al ejercicio democrático del voto. No debemos olvidar que nuestra infraestructura electoral es un activo de nuestra democracia.

En virtud de lo anterior, cualquiera sea la decisión que se adopte debe contar con un amplio consenso y debe ser el resultado de una deliberación técnica y política. Tres son los criterios que deben tenerse en cuenta para la decisión: i) determinar el alcance e intensidad de la pandemia para evaluar si es compatible con un proceso de concentración y presencialidad de los ciudadanos en los lugares de votación los días 10 y 11 de abril; ii) capacidad de contar con logística que permita garantizar las elecciones en un contexto de seguridad sanitaria y política y, iii) la decisión que se adopte requiere de consenso político.

La cuestión de fondo ahora y hacia el futuro será cómo aseguramos que la democracia sea capaz de dar respuesta a su rol de garantizar derechos políticos en cualquier momento y en cualquier escenario o circunstancia.

Marco Moreno

Director Escuela de Gobierno y Comunicaciones, UCEN

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