Precipitada decisión de Hacienda

Briones Zaldívar



Durante el fin de semana pasado, el ministro de Hacienda solicitó a través de un correo electrónico a sus pares del gabinete que voluntariamente rebajaran sus sueldos en un 30% durante un periodo de seis meses, atendida la compleja situación que enfrenta el país. Por otra parte, la medida -que fundamentalmente tendría un carácter simbólico, pues su impacto fiscal es irrelevante- brindaría soporte para requerir un gesto similar a los trabajadores del sector público.

Más allá de la intención de sintonizar con lo que ocurre en el país, es importante velar por las formas y cómo se plantean, discuten y resuelven este tipo de propuestas. Una medida como esa requeriría desde luego ser consultada acabadamente con el Presidente de la República, lo que no está claro haya sucedido. Además, una vez conocida, quedó en entredicho si logrará prosperar, introduciendo un factor de tensión en un equipo que en estos momentos debe exhibir total cohesión.

Por otra parte, es importante prever las reacciones no solo de sus pares sino de otros actores involucrados -la ANEF, por ejemplo, rápidamente hizo ver que esto constituía un retroceso a lo que se discute en el Congreso en la materia-, ya que una salida de libreto puede dar lugar a interpretaciones que no son las que se buscan.

El ministro de Hacienda ha demostrado importantes fortalezas y un adecuado manejo comunicacional en un escenario especialmente complejo. Las encuestas lo reconocen como el mejor posicionado dentro del gabinete y ha encontrado buena recepción al relacionarse con el Congreso, con informaciones transparentes y francas que no han buscado desconocer los desafíos que enfrenta el país. Por lo mismo, es especialmente importante que sus iniciativas, intervenciones o actuaciones no se apresuren por un efectismo sino que sean debidamente coordinadas, ya que generar expectativas en la ciudadanía luego incumplidas pueden provocar un fuerte costo en la credibilidad del gobierno.

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