Preocupación opositora por el crecimiento

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En su reunión de coordinación de los martes, en la sede del Congreso en Valparaíso, los senadores de oposición habrían recibido del presidente del Senado un borrador de propuesta económica para dirigir al gobierno. Lo que ha trascendido es que se propondría un mayor gasto fiscal para estimular la economía, debido a que los senadores están anticipando un escenario externo más difícil.

Es laudable la preocupación de los senadores por la gestión macroeconómica, pero debería ser claro que este manejo de la coyuntura es primeramente responsabilidad del Banco Central en lo monetario y cambiario, y del gobierno en lo fiscal, como queda reflejado en la autonomía que la Constitución determina para el ente emisor, y la facultad privativa que otorga al Fisco para proponer iniciativas que resulten en uso de recursos fiscales.

Nuestro orden institucional sí considera un amplio campo de responsabilidades por el desempeño de la economía para los senadores y diputados, de oposición y oficialistas, donde sería valioso su acuerdo con el gobierno. Sin embargo, para una parte significativa de la ciudadanía existe hoy, en ese ámbito de las responsabilidades de todos quienes participan en la gestación de políticas públicas, la preponderancia de motivaciones ideológicas que impide respuestas concretas a problemas evidentes, y que resulta en una carencia de definiciones estratégicas para atender los desafíos que enfrenta el país.

Un problema es la sequía, que requiere un plan de acción, obras de infraestructura y revisión de regulaciones para lograr avances oportunos. Otro es el diseño de medidas concretas para enfrentar el cambio climático, que supone incorporar desde ya incentivos a través del mercado -impuestos y subsidios- que involucren a todo el aparato productivo en las adaptaciones necesarias. Un tercer tema urgente es el previsional, donde hay un gran retraso en el ajuste de parámetros para enfrentar realidades demográficas insoslayables.

En todos estos temas, efectivamente, se aprecia la tendencia de los legisladores a condicionar los avances concretos a obtener satisfacción a demandas ideológicas -como el clamor de parlamentarios opositores por incorporar elementos "solidarios" en el sistema previsional, antes de acordar los ajustes paramétricos-, o, en lo relativo al agua, donde la discusión en torno a los derechos de aprovechamiento consumen las energías y complican la elaboración de un plan de acción.

Los senadores preocupados por la coyuntura macro también pueden pasar a la acción, siempre en el terreno de sus atribuciones. Por ejemplo, destrabando el proyecto de reforma tributaria que impulsa el gobierno, que junto a sus efectos más permanentes estimularía, en el corto plazo, un repunte de la inversión muy valioso en la perspectiva de asegurar empleo y crecimiento en un momento en que la economía internacional da señales complejas.

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