Presidenciables prematuros

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Llama la atención que en las últimas semanas, todavía sin haber transcurrido cuatro meses del actual gobierno, ya se hayan empezado a ventilar posibles nombres para una eventual candidatura presidencial en 2021. La lista es variada e incluye, entre otros, a Pacheco, Elizalde, Narváez, Allamand, Ossandón, F. Kast, Chahuán, Moreno, Sánchez, J. A. Kast. A primera vista parece simplemente un despropósito por parte de quienes los mencionan o, más abiertamente, los proponen o se autodeclaran disponibles. Es sabido, además, que siempre hay algún interés periodístico por generar noticias sobre el tema y personas ansiosas por aparecer en las mismas, independientemente de que la experiencia aconseje no mostrar las cartas demasiado anticipadamente en estas lides.

Con todo, parece haber explicaciones más de fondo para entender este fenómeno. En primer lugar, el corto tiempo que dura el mandato presidencial, junto a la imposibilidad de reelección del mandatario en ejercicio, ofrecen un especial incentivo para acelerar el proceso de visibilizar figuras tempranamente. Un segundo factor relevante en juego puede ser atribuido al largo periodo -16 años- en que la escena política nacional ha sido hegemonizada por Bachelet y Piñera. Ante el inminente hecho de que ella no bregará por un tercer periodo en La Moneda y la certeza de que él no puede hacerlo (inmediatamente, al menos), resulta lógico que otros personeros deseen posicionarse con antelación en el radar de los potenciales electores, atendido el alto nivel de conocimiento que se requiere para contar con una posibilidad de éxito en una contienda por la primera magistratura.

Otro elemento a considerar es el reacomodo de fuerzas políticas que se está produciendo en el país y el afán por situarse con ventaja en el nuevo escenario que se configurará. La derecha, llevada de la mano por el gobierno, hace notorios esfuerzos por crecer hacia el "centro" y capturar el voto de la clase media. La DC lucha por una sobrevivencia con significancia, pero no está nada claro en qué concluirá su empeño toda vez que con dificultad logra primero ordenarse internamente. La izquierda tradicional tampoco tiene un camino fácil, al indisimulable desconcierto y la desunión en que la dejó la derrota de la Nueva Mayoría en diciembre pasado, se suma la emergencia del FA que ha entrado en franca disputa por ese espacio, particularmente entre los jóvenes. Todo ello, en su conjunto, torna previsible que la disputa por un lugar en la partida para la próxima elección presidencial lejos de decaer vaya in crescendo.

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