Prevenciones del Banco Central

Banco Central advierte por efecto de aumento significativo de recomendaciones de cambios en fondos de pensiones

No cabe desestimar que entre las fuentes de incertidumbre identificadas por el instituto emisor figuren los efectos de modificaciones al marco regulatorio o exigencias legales mal calibradas.




El Banco Central (BC) actualizó su informe sobre la estabilidad financiera de la economía (IEF). En línea con su conducta habitual de hacer más predecible el curso de los acontecimientos económicos, el BC analiza medidas de política adoptadas ante la pandemia y la consiguiente evolución de sectores clave del sistema financiero, decantando su análisis en juicios acerca de las condiciones económicas y financieras con que deberá enfrentarse un futuro incierto.

La expansividad de la política monetaria convencional, complementada con acciones como la compra masiva de bonos bancarios y del BC, o la implementación de líneas de financiamiento a bancos para fortalecer su liquidez o estimular mayores colocaciones -que involucraron la cuantiosa cifra de US$ 28.000 millones-, habrían contribuido a que se mantuvieran bajas las tasas de interés de largo plazo en títulos soberanos. Pero también a que los spreads en deuda bancaria y corporativa hayan incluso disminuido respecto de un semestre atrás, y a posibilitar que la emisión de bonos bancarios y corporativos se mantuviera activa.

Junto con dar cuenta de efectos positivos de sus acciones, sin embargo, el BC advierte que sus capacidades son limitadas, y si bien puede proveer liquidez al sistema, y proporcionar el financiamiento puente para ayudar a los agentes económicos a superar una caída transitoria de ingresos, no podría evitar que las consecuencias de cambios estructurales o permanentes en la economía deben ser finalmente asumidos por empresas y personas. Desde esta perspectiva, entonces, el BC hace ver su preocupación de que, tras las medidas a la fecha, la deuda pública se ha incrementado, las empresas han aumentado significativamente su nivel de endeudamiento y la banca ha visto sus requerimientos de capital y provisiones acotados respecto de tiempos normales, todo lo cual estrecha el margen para nuevas intervenciones que eviten reflejar en su totalidad el impacto económico de la crisis sanitaria.

Frente a limitaciones crecientes para seguir suavizando los efectos de la pandemia, el BC manifiesta su preocupación por dos fuentes centrales de incertidumbre. La primera es evidente: los posibles rebrotes del virus, que extenderían el período en que, en último término, se descansa en el deterioro patrimonial de entidades estatales y en la aceptación de mayor riesgo en el sistema financiero privado para evitar que la pandemia se refleje con toda su dureza en personas y empresas privadas. La segunda fuente de incertidumbre citada por la entidad corresponde al efecto de modificaciones al marco regulatorio o exigencias legales mal calibradas, que pudieran sumarse a los efectos de la pandemia para desestabilizar las entidades financieras privadas.

Ciertamente, este último elemento apunta a un componente muy dañino de la actual crisis, como es el distanciamiento de la acción legislativa de los criterios que prevalecían en el país, capaces de orientar la acción pública y de los agentes económicos privados en forma sustentable. En comparación, a esa amenaza de acción legislativa descarriada, la seriedad del IEF y su permanente referencia a criterios conducentes, a pesar de la evolución económica extraordinariamente compleja que documenta, es un aporte a una expectativa algo más positiva.

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