Primarias divisivas

A man casts his vote during the presidential primary elections in Santiago, on July 18, 2021. - Chile returns to the voting stations this Sunday, July 18, to vote in the presidential primaries on the right and the left wing parties, ahead of the November elections, in a busy electoral year marked by COVID-19. (Photo by JAVIER TORRES / AFP)




SEÑOR DIRECTOR

El mecanismo de primarias presidenciales poco a poco parece empezar a consolidarse en nuestra cultura política. Una señal positiva para nuestra alicaída democracia la constituye la valoración positiva de la apertura, transparencia y democracia intrapartidaria en la selección de candidatos presidenciales. Si las primarias favorecen estas cualidades en mayor medida que otros procesos de selección de candidatos, entonces las primarias se pueden convertir en un sello de legitimidad que se exprese en un plus para candidatas/os que tengan que contender con rivales seleccionados por otros métodos.

Pero la intensa disputa que se da al fragor de las campañas por la nominación en los pactos en competencia puede generar efectos no deseados. Cuando los enfrentamientos se tornan duros amenazando la unidad de la alianza se suele decir que “las primarias las cargas el diablo”. Este sería el efecto divisivo de las primarias.

Los enfrentamientos, especialmente entre los candidatos del pacto Apruebo Dignidad Daniel Jadue y Boric, fueron especialmente intensos en el final de campaña. Ambos comandos se recriminaban por el escalamiento de la disputa. El diputado Jackson calificó de “campaña sucia” los dichos de Jadue sobre la ley antibarricadas. A su turno, desde la candidatura de Jadue resentían el desmarque de Boric hacia la centroizquierda y acusaban al FA de abrir una puerta a una ley que “criminaliza la protesta”. A tal punto llegó la disputa que los dos grupos musicales iconos de la izquierda chilena Quilapayún e Inti-Illimani también se dividieron por el apoyo entre ambos candidatos generando una durísima discusión en redes sociales.

De esta forma las campañas por primarias resultan inherentemente divisivas, sometiendo a sus participantes al escrutinio público y a la posibilidad de divisiones internas al interior de sus partidos. Veremos cómo afectan estas disputas a los respectivos pactos y a su capacidad para procesar las diferencias y conflictos de campaña.

Marco Moreno

Director Escuela de Gobierno y Comunicaciones Universidad Central

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