Propiedad intelectual: ¿dónde estamos las mujeres?

Un día después de rebasar los tres millones de contagiados, Rusia ha confirmado 28.284 positivos en el último día, a los que hay que sumar otras 552 defunciones que elevan el total de víctimas mortales en el país a 54.778 desde la declaración de la pandemia, según ha informado este domingo el centro operativo nacional para la lucha contra el coronavirus. POLITICA EUROPA INTERNACIONAL RUSIA FIDR



Por Silvana Becerra, subdirectora de Innovación UAndes y Presidenta de la RedGT

Cuando nace una idea, que es única y que nadie más ha desarrollado, muchos procesos se ponen en marcha y uno de ellos es protegerla. Probablemente, el rol de la propiedad intelectual sea uno de los más desconocidos, pero no por eso menos importante; ya que apuesta a capturar valor y a fomentar la innovación, que tiene la capacidad de impulsar el desarrollo empresarial, la recuperación económica y el progreso humano.

Pero seguimos al debe en un aspecto: equidad de género. Según la agencia de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), menos del 30% de las personas creadoras son mujeres y diversos estudios dan cuenta que las inventoras recurren al sistema de patentes con mucha menor frecuencia que sus homólogos masculinos.

A nivel mundial, la proporción de mujeres inventoras durante 2019 alcanzó un 19% en las solicitudes de patentes de invención PCT (Tratado de Cooperación en Materia de Patentes, por su sigla en inglés). En el caso de Chile, las inventoras durante el mismo periodo alcanzaron un 22%, superando en 3 puntos porcentuales el promedio mundial de inventoras, según información del Reporte de Género en Patentes de Invención de INAPI, 2020. Y los campos siguen siendo los mismos: donde más patentan las mujeres son productos farmacéuticos y orgánicos.

Si entrar al detalle de las cifras, esta brecha se inicia, incluso, en la etapa escolar; donde se ha visto que los niños tienen una mayor cercanía con las áreas científicas y matemáticas, mientras que las niñas son incentivadas a orientarse a otros temas. Producto de esto, es la baja participación de mujeres en carreras de áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), donde la proporción de hombres es ampliamente mayor. Un ejemplo: en 2020 solo una de cada cuatro matrículas en carreras STEM son de mujeres, según cifras del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

Si bien en 2021 hubo un leve incremento de las alumnas que se matricularon en carreras del área científica y matemática, la retención de ellas después del primer año cae, en algunos casos, hasta 10 puntos porcentuales.

Si consideramos el estudio Future of Jobs, realizado por el Foro Económico Mundial, el que indica que para el año 2022 existirán 133 millones de nuevos puestos de trabajo, destacando que la mayor demanda se encontrará en áreas STEM y que es más escaso es aún el número de mujeres que una vez concluidos sus estudios y obteniendo postgrados deserta de continuar en una carrera en investigación, debido a la baja compatibilidad de las exigencias del sistema de evaluación de desempeño y financiación, con la posibilidad de tener hijos, adquiere una importancia aun mayor incentivar la participación de mujeres en esta área y dejar atrás los estereotipos.

Otorgar derechos de propiedad intelectual a mujeres, significa empoderarlas, asegurarles que sus creaciones estarán protegidas y, a su vez, garantizar que existirán incentivos para continuar alentando su creatividad, aportando a la inversión e innovación, lo que se traduce en crecimiento económico y prosperidad.

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