Prudencia ante alza de las materias primas

Cobre sigue imparable y alcanza su mayor nivel en cerca de 8 años

Fundición Ventanas de Codelco

La mejor posición fiscal transitoria que provocará el alto precio que hoy exhibe el cobre no debe llevar a instalar una equivocada sensación de abundancia que presione por mayores gastos.



Las mejores perspectivas económicas que comienzan a desplegarse para 2021 han comenzado a presionar al alza el precio de las materias primas, favoreciendo al principal producto de exportación chileno.

Luego de meses de cotizaciones bajísimas -que en el caso del petróleo alcanzaron incluso valores negativos-, producto de la abrupta caída en la demanda a raíz de la pandemia y las consiguientes dificultades que avizoraban una recuperación económica pausada, la mayoría de las economías tuvo que echar mano a fuertes estímulos monetarios e imponentes paquetes fiscales para apuntalar lo que a la larga fue la mayor caída de la actividad global desde la Segunda Guerra Mundial.

El proceso de recuperación, sin embargo, ha sido relativamente rápido. Dado que el origen de la recesión fue la crisis sanitaria, el proceso de vacunación masiva y la progresiva reapertura que han ido sucediéndose en distintas partes del mundo, han ayudado a recuperar el optimismo sobre la actividad económica en el corto plazo. También han contribuido a esta rápida recuperación de los mercados los anuncios sobre paquetes de estímulos adicionales en la nueva administración norteamericana y la ágil reactivación de la economía china, que tienen a los commodities en máximos en años.

Para la economía chilena, que el precio del cobre se acerque a los US$ 4 la libra y alcance su mayor valor desde mediados de 2012 -en pleno superciclo del metal rojo- es una muy buena noticia. Por un lado, las mejores cotizaciones activan nuevas inversiones mineras. Además, son una inyección directa a las arcas fiscales, las que no solo se ven beneficiadas por el mejor desempeño de las utilidades que genera la minera estatal, sino además por los mayores impuestos que pagan las mineras privadas, fuertemente asociados al ciclo del precio del cobre. Además, la apreciación cambiaria que genera un cobre alto es un excelente combustible para apuntalar las importaciones de consumo y de reposición de maquinarias.

No obstante, es fundamental evitar la ilusión política que puede alimentar una mejor posición fiscal de corto plazo. Es prematuro determinar si las mejores cotizaciones del cobre serán estructurales -porque el rezago de la oferta impide una corrección bajista de corto plazo o porque la mayor demanda se sostendrá en el tiempo- o bien temporales -por los eventuales rebotes epidémicos o porque los retiros de los estímulos económicos globales desacelerarán la demanda-, todo lo cual aconseja especial cautela. La regla fiscal exige que la recaudación adicional que proviene de valores de corto plazo que exceden al precio de referencia para el cobre, que sirve como insumo para la estimación del balance cíclicamente ajustado -que en base a la opinión de los expertos se encuentra en US$ 2,88 la libra-, debe ahorrarse. Tal como en el pasado, el compromiso fiscal en periodos de auge económico permitió afrontar con éxito crisis económicas futuras. La alta volatilidad que ha mostrado la actividad global exige profundizar la responsabilidad en el uso de los recursos públicos en lo sucesivo, y no crear falsas sensaciones de abundancia que estimulen pulsiones por mayor gasto.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.