¡Qué diferencia!



SEÑOR DIRECTOR

Impresentable la incitación a la violencia contra el Congreso de EE.UU. del Presidente Trump para intentar revertir los resultados de la elección presidencial que perdió.

Igual de impresentable que la violencia de parte de la izquierda chilena a partir del 18 de octubre del 2019, que pidió la renuncia del Presidente Piñera electo democráticamente. En este proceso de violencia sistemática que duró meses, la izquierda violentista causó la destrucción de la propiedad pública y privada y afecto el derecho a vivir en paz de muchos chilenos.

Sin embargo, entre ambos hechos igualmente condenables, hay una gran diferencia. Mientras la unanimidad de los políticos del Partido Republicano de EE.UU. condenó la violencia de los partidarios de Trump y al mismo Presidente por haberlos incitado a rechazar los resultados de la elección presidencial -entre ellos, el mismo vicepresidente Pence-, nuestra izquierda democrática fue siempre ambigua respecto a los hechos de violencia generados por sus jóvenes partidarios. Si bien no justificó la violencia, argumentó que la desigualdad y otros muchos problemas nacionales explicaban la violencia juvenil.

Julio Dittborn Cordua

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