Razones contra el juicio por jurados



Por Samuel Donoso, abogado litigante

Hay tres órdenes de razones contra el juicio por jurados. En primer lugar, el punto más complejo es el que dice relación con la contaminación mediática que va a afectar a los jurados, fruto de los niveles de tecnología que hoy existen, con redes sociales, con televisión en redes sociales, con radio en redes sociales, con periódicos en redes sociales; hoy es simplemente imposible evitar que una persona, en un caso mediatizado, tenga acceso a la información relativa al juicio, y al tenerla, necesariamente se va a contaminar. Ello es particularmente grave cuando pensamos en redes sociales, y algunos programas de TV, radio y periódicos, que simplemente condenan sin tener ni acceso a las pruebas, ni menos conocimientos jurídicos. Tan relevante es ello, que en Estados Unidos, donde impera este sistema, los jurados eran o son, en casos muy mediáticos, aislados de la información. Se busca evitar dicha contaminación, a veces (caso O.J. Simpson) encerrándolos en hoteles para evitar que tengan acceso a información que pueda inclinar su decisión. Eso, per se, justifica desechar el sistema de jurados, ya que se abroga de una garantía esencial, el juez imparcial.

En segundo lugar, nuestro sistema procesal penal debiera tener modificaciones relevantes antes de incorporar el jurado, entre otras cosas tener un mayor control jurisdiccional de la formalización de la investigación y de la propia acusación, donde los tribunales puedan hacer un control previo de lo que va a juicio oral. En un sistema donde los juicios orales los tomarán los jurados, llevar la cantidad de juicios orales que hoy se desarrollan, simplemente produciría un colapso. El gran argumento que se da para justificar el cambio de sistema es la supuesta “deslegitimación de nuestros jueces”, y ello es una gran falacia, fruto en gran parte de una cultura periodística que privilegia los puntos de rating por sobre ser serios en informar de las razones jurídicas detrás de las decisiones. Y en parte por la propia campaña de quienes están interesados en cambiar el sistema. Nuestro país tiene una judicatura de primer nivel, que sería un despropósito desperdiciar, adoptando el sistema norteamericano de decisiones judiciales en materia penal. Desperdiciar no solo su calidad profesional, su probidad, sino que su experiencia, sus conocimientos.

Y en tercer lugar, en materia penal, la sanción de una persona mediante su encarcelamiento durante un determinado periodo de tiempo, la cárcel, es algo que está, y siempre deberá estar, delicadamente regulado, pues se está jugando con una de las garantías principales de una persona, su libertad. Esa regulación es extremadamente científica en los tiempos actuales; saber qué conducta se encuentra o no encuadrada en el tipo penal, no es tarea sencilla, por lo cual se requieren conocimientos muy específicos, que difícilmente un jurado puede tener. El solo hecho que se restrinja su labor a decidir los hechos, no es suficiente garantía de que el peso de su decisión no termine llevando a un inocente a la cárcel. Baste pensar en el impacto mediático que tienen los medios de comunicación usando y abusando del tema de la delincuencia, de los abusos, de todas las temáticas que venden rating; un consumidor de aquello, un jurado, no resulta la persona más idónea para impartir justicia. Por último, no deja de llamar la atención, en algo notable, que el precandidato comunista a la Presidencia de la República eleve la bandera del sistema de decisión jurisdiccional propio de un país “imperialista”, como diría él.

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