Recuperación ¿sostenible?




Por Magdalena Aninat. Directora Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez

El positivo aumento en la proyección de crecimiento económico a 9,5% que entregó el Banco Central en el último IPOM no está exento de preocupaciones. ¿En qué medida se cumplirá con la expectativa de una recuperación sostenible? Lograr el esperado “build back better” requiere de una combinación de buenas políticas públicas y compromiso empresarial.

Hay muchas señales en el entorno que muestran que la sostenibilidad corporativa es un norte ineludible en el actual contexto. Mientras la ciudadanía muestra un bajo índice de confianza hacia las empresas privadas que solo alcanza el 14% (Encuesta CEP, abril 2021), la tendencia normativa es cada vez más exigente. Así lo muestra la discusión de la Norma de Carácter General N°386 que prepara la Comisión de Mercado Financiero donde se reestructurará la actual Memoria Anual, incorporando las temáticas ambientales, sociales y de gobernanza de manera integral, y se reforzará los roles de gobierno corporativo. A ello se suma un tercer elemento: la incorporación de la variable “impacto” –junto con riesgo y retorno- en el análisis de los inversionistas, tanto family offices como en las AFP que han suscrito los Principios de Inversiones Responsables (PRI).

Sin embargo, una recuperación sostenible depende también de cuán ambiciosas sean las empresas a la hora de integrar las 3Ps (Profit, People and Planet) en las estrategias de negocio. La literatura identifica distintos enfoques (Van Marrewijk & Werre,2002). En los niveles más básicos las corporaciones solo adoptan estas variables si la regulación obliga o las expectativas sociales presionan. En niveles intermedios la integración de las 3Ps es vista como una oportunidad para fortalecer la última línea y mejorar la reputación; mientras que en los niveles más avanzados estos ejes se integran como parte del propósito, se busca sinergia con el negocio, y se integran en las distintas áreas de la compañía transversalmente guiando la toma de decisiones. Este último nivel requiere una fuerte vinculación con los distintos grupos de interés, adoptar compromisos en los aportes sociales y cambiar la cadena de valor para evitar los impactos negativos en el medioambiente. Esto conlleva inversiones y cambios de cultura, cuyos efectos en performance se refleja en el mediano plazo.

El Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (CEFIS) la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y AMCHAM han iniciado un estudio que permitirá tener luces sobre cómo las empresas en Chile están integrando estas variables de cara a la recuperación y aportará una hoja de ruta para avanzar hacia este norte. Los resultados de esta iniciativa serán especialmente relevantes en el actual contexto en que tanto la ciudadanía, como el regulador y los inversionistas, hacen ineludible que la sostenibilidad tenga un rol central en toda empresa que busque proyectarse a futuro.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.