Recuperando desde el vínculo




A comienzos de la pandemia, Peter Diamandis fundador de la Singularity University, advertía que más allá de los costos en vidas humanas, el mundo post Covid presentará grandes oportunidades, como después de la crisis de 2008 cuando nacieron modelos de negocio y empresas tan revolucionarias como Airbnb o WhatsApp basadas en la colaboración y nuevas tecnologías. Ahora que la pandemia, cuarentena, y estallido social han ordenado las prioridades, vemos con esperanza cómo desde la sociedad civil, el sector privado y público surgen iniciativas innovadoras que apuestan a un mejor futuro. Tres ejemplos esperanzadores:

Las dificultades reconocidas por el gobierno para distribuir las cajas de alimentos evidenciaron que la ayuda no llegaría a tiempo a todos, lo que derivó en el renacer de las ollas comunes, que junto a otras prácticas son parte de la historia material de cohesión y resiliencia de muchas de las comunidades más afectadas por el Covid. De manera de apoyarlas, desde la sociedad civil surgió la plataforma digital La Olla de Chile, iniciativa sin fines de lucro que reúne a 223 ollas comunes de todo el país, ordenadas y certificadas por comuna y regiones, para así no sólo entregar información de los lugares en los que las personas pueden recibir un plato de comida, sino que también para que quienes desean realizar su aporte tengan la certeza que su donación llegará a los más necesitados.

Desde el emprendimiento también han surgido nuevas StartUps, como Local Shop, que a diferencia de la exitosa CornerShop, en lugar de trabajar con hipermercados, potencia al denominado canal tradicional, esa constelación de decenas de miles de almacenes de barrio ubicados en esas comunidades donde no llegan las farmacias o grandes cadenas. En esta última milla popular, los caseros eligen el local, hacen su pedido al propio almacenero, y es despachado en 30 minutos por otros vecinos que hoy necesiten de ingresos adicionales y puedan realizarlo en su propio barrio, fomentando lo que denominan economía del vínculo.

Finalmente, las grandes empresas, organizaciones sociales y el Estado también están colaborando e innovando para resolver la crisis de tomas y campamentos que, según estimaciones preliminares habrían aumentado en cerca de 20 mil nuevas familias desde octubre pasado. Aquí destaca un proyecto de vivienda y urbanización incremental liderado por Alejandro Aravena y Elemental, que apunta a acelerar la radicación de campamentos apelando a soluciones base prefabricadas que luego son completadas y ampliadas como viviendas permanentes por los propios vecinos, voluntarios o micro-Pymes locales. Este proyecto, surgido al alero del programa Compromiso País, hoy es impulsado por empresas de la construcción junto a TECHO y el Minvu, quienes trabajan a toda velocidad en un primer prototipo y proyecto piloto.

Si bien todavía estos ejemplos están en etapa germinal, son parte de los muchos motivos de esperanza para una recuperación sustentable, que construya desde las bases, abriendo espacio para el vínculo, recuperando no solo nuestra salud o economía, sino también la necesaria confianza.

Comenta