Repensar la idea de Defensa

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Nos encontramos en un momento en que un gran número de personas en este planeta compartimos un mismo sentimiento. Nos sentimos vulnerables y amenazados por un enemigo invisible frente al cual nos damos cuenta que carecemos de defensas. Si digitamos “defensa” en google inmediatamente aparece información sobre ejércitos, armas, armamentos, industria bélica. Ahora, si bien la pandemia del coronavirus aparentemente ha incrementado la venta de armas de fuego en EE.UU., ese tipo de armas no son efectivas para combatir el virus que recientemente se ha convertido en la mayor amenaza para los seres humanos.

En una entrevista de 2001 el reconocido cosmólogo Stephen Hawking identificó en un virus la causa más probable de la extinción de los humanos. En 2015 en una charla TED, que justamente se ha “viralizado” en estos días, Bill Gates advirtió sobre los peligros de una pandemia, destacando como nuestra sociedad actual no tiene herramientas efectivas, ni está mínimamente preparada en ningún aspecto, para enfrentar y controlar este tipo de situación.

Observación profética en 2015 y que hoy está frente a los ojos de todos, en un momento en que las medidas y protocolos de contención de la pandemia están siendo definidos básicamente en tiempo real, y los científicos tratan de desplegar lo más rápidamente posible soluciones tecnológicas que van de una eventual vacuna, a equipamiento hospitalario, simulaciones matemáticas y análisis de datos que permitan entender el comportamiento de nuestro enemigo.

Corea del Sur ha implementado una estrategia de rastreo de los contagios, sacando ventaja de las señales de los dispositivos de comunicación móviles, los teléfonos celulares. Estamos tratando de responder lo mejor que podemos frente a una emergencia, utilizando “lo que hay”, pero la realidad de las cosas es que estamos esencialmente improvisando.

En estos días se publican además simulaciones que evalúan en muchos miles de millones de dólares las perdidas económicas generadas por la actual pandemia y por la consecuente caída del sector productivo que, análogamente al virus, se está propagando en todo el mundo. En otras palabras, no tener armas apropiadas para combatir la pandemia va a significar un costo desproporcionado en términos económicos y, seguramente, en términos de desarrollo y bienestar. Nuestra salud, nuestra economía, nuestra sociedad entera carecen de defensas.

Entonces parece oportuno, necesario y además urgente, repensar la idea de defensa.

Tenemos armas tecnológicas, sofisticadas y costosísimas para hacernos la guerra unos a otros, estamos preparados para improbables conflictos con nuestros vecinos, pero tenemos poco y nada para combatir nuestros enemigos comunes, nos descubrimos esencialmente indefensos frentes a amenazas globales que tienen el potencial de acabar con nuestra especie.

Por ello es preciso reconsiderar las alarmas lanzadas por Stephen Hawking, por Bill Gates, por los científicos que hace décadas alertan sobre los efectos de los cambios climáticos y de otras amenazas globales, e invertir recursos en armarnos para defender nuestras vidas, nuestra economía, nuestra capacidad productiva, nuestra sociedad humana. Armarnos, a través de la ciencia, de la tecnología, del conocimiento, de la inteligencia, de todas aquellas características propiamente humanas, en contra de las amenazas reales del siglo XXI y del futuro.

* Centro UC de Astro Ingeniería

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